La Primera Guerra Mundial

VÍDEOS DE CARÁCTER OBLIGATORIO


Introducción a la Primera Guerra Mundial
La Paz Armada
Las tensiones internacionales previas a la Primera Guerra Mundial
El sistema de alianzas y la Gran Guerra
El atentado de Sarajevo y el estallido de la Guerra
Los contendientes de la Primera Guerra Mundial
Los principales frentes de la Guerra
La Guerra de Movimientos (1914)
La Guerra de Posiciones (1915-1916)
1917. El año decisivo
Los últimos meses de la Primera Guerra Mundial
Las consecuencias de la Guerra
El Tratado de Versalles
Woodrow Wilson y la Sociedad de Naciones


MATERIAL PARA AMPLIAR


Los sistemas bismarckianos
La Paz Armada
Las crisis diplomáticas previas al conflicto
Los antecedentes y causas de la Primera Guerra Mundial
El estallido de la Guerra
Las fases del conflicto: la Guerra de movimientos
Las fases del conflicto: la Guerra de trincheras
Las fases del conflicto: el año decisivo
Las fases del conflicto: el hundimiento de los Imperios Centrales
La conferencia de paz
El Tratado de Versalles
Los restantes tratados de paz
Las consecuencias de la Gran Guerra: primera parte
Las consecuencias de la Gran Guerra: segunda parte
La Sociedad de Naciones (SDN)

La política exterior I: del revisionismo a la transgresión


Desde un principio, la conquista del “espacio vital” constituyó, por una cuestión de prestigio, uno de los fundamentos en la consolidación del régimen nacionalsocialista y en la preparación para una economía de guerra. Las rupturas de los tratados de posguerra eran vistas como victorias por parte de la Comunidad Nacional, que las secundaba mediante los sucesivos plebiscitos. Además, el Lebensraum constituía un paso necesario para el definitivo enfrentamiento con la Unión Soviética y, por tanto, la liquidación de la cuestión judía.

Las primeras manifestaciones del discurso revisionista alemán fueron las siguientes:

1. Abandono de la Conferencia de Desarme y salida de la Sociedad de Naciones el 14 de octubre de 1933:

(Adolf Hitler, discurso ante el Reichstag) “No formaremos parte de la Sociedad de Naciones, porque no creemos que sea una institución al servicio del derecho, sino más bien una organización para la defensa de la injusticia del Tratado de Versalles (…) Nos retiramos de la SDN porque, conforme a su origen y sus obligaciones, nos han negado el derecho a la igualdad de armamento y, por consiguiente, a la igualdad en la defensa”.

Con estas palabras, respaldadas ampliamente por el pueblo alemán, los nacionalsocialistas expusieron al resto de las naciones sus exigencias: querían pasar a formar parte del grupo de las grandes naciones, y tanto Versalles como la Sociedad de Naciones representaban un obstáculo en ls consecución de este fin.

2. Firma de acuerdos bilaterales.

3. Reincorporación del Sarre a la soberanía alemana (enero de 1935).

Las facilidades dadas por parte de las grandes potencias, la falta de respuesta de estas, envalentonaron a los nacionalsocialistas, que procedieron a pasar de la revisión de Versalles a su transgresión:

  • Creación de un ejército del aire –Luftwaffe– y restablecimiento del servicio militar obligatorio -organización de la Wehrmacht-.
  • Ocupación militar de Renania 7 marzo 1936.

Bibliografía:

[1] Historia Universal Contemporánea II; Javier Paredes (Coord.) – Barcelona – Ariel – 2004.

[2] Historia de un alemán; Sebastian Haffner – Barcelona – Destino – 2006.

[3] La guerra del mundo: los conflictos del siglo XX y el declive de occidente (1904-1953); Niall Ferguson – Barcelona – Debate – 2007.

[4] El mundo de ayer. Memorias de un europeo; Stefan Zweig – Barcelona – El Acantilado – 2002.

[5] Hitler: una biografía; Joachim Fest – Barcelona – Planeta – 2005.

[6] Historia social del Tercer Reich; Richard Grundberger – Madrid – Ariel – 1999.

La consolidación del nacionalsocialismo XI: la recuperación económica


La recuperación económica de Alemania se apoyó en el gran desarrollo de dos sectores: la construcción y la industria pesada, encargada esta última de rearme. Por lo tanto, las claves de este crecimiento hay que buscarlas en la gran inversión estatal y en la imprescindible trasgresión del Tratado de Versalles. Además, el gran logró de la política económica del Reich fue conseguir que la financiación de esta inversión no recayese sobre el sistema impositivo, sino sobre el endeudamiento estatal mediante un sistema de letras a corto plazo y sin intereses. De esta forma, los empresarios acreedores se beneficiaron de los “efectos Offa”, relativos a la obras públicas, y de los “efectos Mefo”, relativos al rearme. Esto supuso, pues, un doble triunfo del gobierno del Reich: por un lado se disfrazó la inflación, y por otro se ocultó el rearme a las potencias extranjeras.

En lo que a política agraria se refiere, el gobierno del Reich se planteó los siguientes objetivos: garantizar la alimentación de la nación, y reducir al máximo la importación, que suponía la no deseada salida de divisas. Para esto se sirvieron de los siguientes medios:

  • La colonización de nuevas tierras.
  • La fijación de los productores a su lugar, evitando así el éxodo rural.
  • La institución del “dominio hereditario” entre las 7,5 y las 125 ha.
  • La creación de la Corporación de la Alimentación del Reich, encargada de las mejoras en las técnicas agrícolas.

Además, con el fin de garantizar la independencia con respecto al exterior, se desarrolló una industria capaz de facilitar a Alemania todo lo necesario sin tener que recurrir a la importación. Incluso se potenció el desarrollo de productos de sustitución para los aquellos que no pudieran ser fabricados en el país. De esta formas, la relación económica con el exterior se fundamentó en:

  • El control de los cambios.
  • La prohibición de la transferencia de capitales.
  • Los acuerdos de trueque, que eran asegurados por los acuerdo bilaterales desarrollados por el Reich, especialmente Europa centroriental.

Bibliografía:

[1] Historia Universal Contemporánea II; Javier Paredes (Coord.) – Barcelona – Ariel – 2004.

[2] Historia de un alemán; Sebastian Haffner – Barcelona – Destino – 2006.

[3] La guerra del mundo: los conflictos del siglo XX y el declive de occidente (1904-1953); Niall Ferguson – Barcelona – Debate – 2007.

[4] El mundo de ayer. Memorias de un europeo; Stefan Zweig – Barcelona – El Acantilado – 2002.

[5] Hitler: una biografía; Joachim Fest – Barcelona – Planeta – 2005.

[6] Historia social del Tercer Reich; Richard Grundberger – Madrid – Ariel – 1999.

Antes de la Revolución…, en «Fouché, el genio tenebroso» de Stefan Zweig


«Los clérigos buscan el contacto con los círculos intelectuales, y esto es lo que ofrece en Arras un círculo social muy especial, llamado «Rosati» (…) A menudo se sienta allí en un ambiente de compañerismo, y escucha cuando, por ejemplo, un capitán del cuerpo de ingenieros llamado Lazare Carnot lee burlones poemas de su propia invención o el pálido abogado de finos labios Maximilian de Robespierre (entonces aún da importancia al de de nobleza) pronuncia un débil discurso en honor del «Rosati». Porque en provincias aún se respiran las últimas bocanadas de la filosofía dieciochesca, el señor de Robespierre aún escribe delicados versitos en vez de sentencias de sangre, el médico suizo Marat aún redacta una novela dulzona y sentimental en vez de furibundos manifiestos comunistas, el pequeño teniente Bonaparte aún se afana en algún lugar de provincias por escribir una novelita que imita el Werther: las tormentas aún son invisibles al otro lado del horizonte. Pero, juego del destino: precisamente con este pálido, nervioso, desenfrenadamente ambicioso abogado De Robespierre hace especial amistad el tonsurado profesor (…) entonces aún no saben nada del jacobismo ni del odio. Al contrario, incluso cuando Maximilian de Robespierre es enviado como diputado a los Estados Generales de Versalles para colaborar en la nueva Constitución de Francia, es el tonsurado Joseph Fouché el que presta al pobrísimo abogado De Robespierre las monedas de oro para pagar el viaje y poder hacerse un nuevo traje».