El nazismo alemán | Adolf Hitler y el nacionalsocialismo NSDAP


En este episodio de la serie dedicada a la Historia de 4º de ESO se aborda, dentro del contexto de la crisis de las democracias, la ideología nacionalsocialista y el ascenso de Hitler y el NSDAP al poder en Alemania. El vídeo comienza con sus características y orígenes, para pasar finalmente a desarrollar el nazismo y el Tercer Reich.

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ESTRUCTURA DEL VÍDEO:

  • 0:00. Introducción.
  • 0:18. Las características del nazismo.
  • 1:19. Adolf Hitler y el NSDAP.
  • 2:12. El Putsch de Múnich (1923).
  • 3:38. El ascenso del nacionalsocialismo.
  • 4:32. El Tercer Reich.
  • 5:55. La noche de los cuchillos largos y la noche de los cristales rotos.
  • 6:49. La economía y la expansión territorial nacionalsocialista.

BIBLIOGRAFÍA:

  1. Historia Contemporánea; Javier Paredes – Ariel.
  2. Las clases privilegiadas en el Antiguo Régimen; Antonio Domínguez Ortiz – Akal.
  3. Historia 4º de ESO – Santillana.
  4. Historia del Mundo Contemporáneo – Oxford.

DIAPOSITIVAS DEL VÍDEO:

La aparición del nacionalsocialismo alemán


En 1919, el mecánico ferroviario Anton Dexler, fundó el Partido Obrero Alemán (DAP), al que pocos meses después se afilió Adolf Hitler. En 1920, ya bajo una notable influencia hitleriana, se aprobó el programa de 25 puntos del que pasó a denominarse Partido Obrero Nacional Socialista Alemán (NSDAP).

El programa del NSDAP abogaba, como el fascismo italiano, por un Estado nacional fuerte que suprimiese la lucha de clases mediante un socialismo nacional anticapitalista. Sin embargo, la idea clave del nacionalsocialismo era la preservación de la pureza racial y la eliminación de los enemigos de Alemania: Los socialistas (anticomunismo), los demócratas (antiparlamentarismo) y los judíos (antisemitismo).

Rechazaban con energía el Tratado de Versalles y perseguían la unión de todos los alemanes en una Gran Alemania dotada del espacio vital (lebensraum) necesario para su desarrollo.

Una vez fracasó el “putsch de la cervecería” (Münich, 1923), Hitler escribió en la cárcel su programa político: Mi Lucha (Mein Kampf).

A finales de 1924 preparó ya de forma metódica la conquista del poder. Reforzó su control sobre el partido y fundó una nueva organización paramilitar: las SS. Reorganizó el partido dotándolo de una gran capacidad propagandística, transformarlo en un movimiento de masas.

A su vez, adoptó la táctica pseudolegalista y parlamentaria, es decir, esperar a llegar al poder aparentando respetar la legalidad. Limitó los principios socialistas y anticapitalistas a la lucha contra la dominación financiera judía con el fin de tranquilizar a las clases conservadoras industriales, terratenientes y financieras.

La política exterior I: del revisionismo a la transgresión


Desde un principio, la conquista del “espacio vital” constituyó, por una cuestión de prestigio, uno de los fundamentos en la consolidación del régimen nacionalsocialista y en la preparación para una economía de guerra. Las rupturas de los tratados de posguerra eran vistas como victorias por parte de la Comunidad Nacional, que las secundaba mediante los sucesivos plebiscitos. Además, el Lebensraum constituía un paso necesario para el definitivo enfrentamiento con la Unión Soviética y, por tanto, la liquidación de la cuestión judía.

Las primeras manifestaciones del discurso revisionista alemán fueron las siguientes:

1. Abandono de la Conferencia de Desarme y salida de la Sociedad de Naciones el 14 de octubre de 1933:

(Adolf Hitler, discurso ante el Reichstag) “No formaremos parte de la Sociedad de Naciones, porque no creemos que sea una institución al servicio del derecho, sino más bien una organización para la defensa de la injusticia del Tratado de Versalles (…) Nos retiramos de la SDN porque, conforme a su origen y sus obligaciones, nos han negado el derecho a la igualdad de armamento y, por consiguiente, a la igualdad en la defensa”.

Con estas palabras, respaldadas ampliamente por el pueblo alemán, los nacionalsocialistas expusieron al resto de las naciones sus exigencias: querían pasar a formar parte del grupo de las grandes naciones, y tanto Versalles como la Sociedad de Naciones representaban un obstáculo en ls consecución de este fin.

2. Firma de acuerdos bilaterales.

3. Reincorporación del Sarre a la soberanía alemana (enero de 1935).

Las facilidades dadas por parte de las grandes potencias, la falta de respuesta de estas, envalentonaron a los nacionalsocialistas, que procedieron a pasar de la revisión de Versalles a su transgresión:

  • Creación de un ejército del aire –Luftwaffe– y restablecimiento del servicio militar obligatorio -organización de la Wehrmacht-.
  • Ocupación militar de Renania 7 marzo 1936.

Bibliografía:

[1] Historia Universal Contemporánea II; Javier Paredes (Coord.) – Barcelona – Ariel – 2004.

[2] Historia de un alemán; Sebastian Haffner – Barcelona – Destino – 2006.

[3] La guerra del mundo: los conflictos del siglo XX y el declive de occidente (1904-1953); Niall Ferguson – Barcelona – Debate – 2007.

[4] El mundo de ayer. Memorias de un europeo; Stefan Zweig – Barcelona – El Acantilado – 2002.

[5] Hitler: una biografía; Joachim Fest – Barcelona – Planeta – 2005.

[6] Historia social del Tercer Reich; Richard Grundberger – Madrid – Ariel – 1999.