La visita de los Reyes a Cataluña en 1976

En el ámbito simbólico, tuvo especial resonancia la visita de los reyes a Cataluña, en el transcurso del cual el monarca utilizó repetidamente el catalán en sus discursos. Durante la misma se anunció la creación de una comisión para estudiar la implantación de un régimen administrativo para las cuatro provincias catalanas, impulsada por el presidente de la diputación barcelonesa, Juan Antonio Samaranch, que pretendía una cierta institucionalización de Cataluña como región. A sugerencia de Pujol, recogida por Sánchez-Terán, también se acordó permitir la inscripción en el registro civil de nombres vernáculos «en cualquier lengua de la nación».

Charles Powell, España en democracia, 1975-2000, p. 154.

La verdadera reforma política VI

Y así entró, con fuerza, en la liza electoral, la citada coalición que cambió su nombre por el de Unión de Centro Democrático (UCD) y que se formó sobre tres pilares: el primero y esencial, la figura del presidente Suárez, en la cima de su prestigio y su imagen; el segundo, la estructura de poder controlada por el Gobierno, a través fundamentalmente del Ministerio de Gobernación y de los Gobiernos Civiles, con mayoría relativa de hombres procedentes de las organizaciones del Movimiento -SEU y Frente de Juventudes-, y que contaban como base de actuación con los alcaldes de los miles de municipios españoles; y el tercero, la ya citada coalición de Centro Democrático, que al incluir grupos democristianos, liberales y socialdemócratas daba a la UCD un cierto aroma europeo y de oposición, y la colocaba más en el centro político.

La operación política catalana más importante ante el 15 J fue, sin duda, el acuerdo entre el PSOE y el PSC, de cara a una candidatura de unidad socialista y a la articulación de una futura colaboración permanente entre los dos partidos. Fue una tenaz labor realizada por Joan Reventós, con la colaboración de Martín Toval y Cirili Pellicer, directamente con Felipe González.

El 4 de abril, Reventós y Triginier anunciaban que el Partit Socialista de Catalunya (Congrés) y la Federació Catalana del PSOE habían iniciado un proceso hacia su integración en un mismo partido.

El acuerdo dirimía definitivamente la pugna entre los socialistas catalanes. Al PSC-Reagrupament no le quedaba opción, privado de su líder Pallach y de la bandera socialista, asumida definitivamente por el PSC-PSOE, por lo que acabaría integrándose en el acuerdo.

En el espacio del centro-derecha, Concordia Catalana se diluía en UCD y Juan Antonio Samaranch optaba por dejar la política y era nombrado embajador en Moscú, peldaño necesario para su futura y espectacular carrera olímpica. Esta decisión favorecía la opción electoral de UCD en Cataluña, pero a medio plazo consolidaría a Pujol y su Convergencia Democrática como el gran partido nacionalista catalán.

Salvador Sánchez-Terán, La Transición. Síntesis y claves, p. 174-175.