Proyectos en redes sociales

 


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#SomosArte, la historia en hilos


Cuando se cumplen dos años del primer #DifundeHistoria, aquel inolvidable #RenacimientoCigales, la actividad sigue acumulando ediciones -seis hasta la fecha-, nuevos participantes y, sobre todo, capacidad para adaptarse e introducir cambios. Se trata, por tanto, de un proyecto vivo.

Es cierto que en experiencias anteriores, fruto de diagnósticos equivocados o de una excesiva complicación de la actividad, hemos dado pasos en falso. Pero de los errores se aprende, y así la actividad sigue avanzando y transformándose en cada nueva edición.

ORGANIZACIÓN DE LA ACTIVIDAD

En esta ocasión, se escogió el hashtag #SomosArte, si bien otros centros optaron por #SomosCiencia, más adecuado a la temática que trataban. A partir de ahí, siguiendo el modelo desarrollado en anteriores proyectos, establecimos los días y horas de publicación: 24 y 25 de abril de 19:00 a 21:00.

Evidentemente, no se trataba de llegar a esas fechas y publicar de manera masiva y sin sentido. Ya antes de las vacaciones de Semana Santa cada alumno había escogido un cuadro del siglo XIX o primer tercio del XX. De esta manera, al comenzar el tercer trimestre habían recopilado y leído información sobre el autor y la obra. A partir de los apuntes tomados en esas lecturas, se dejaron varios momentos de trabajo en clase para que elaboraran su propios tweets. También acudimos al aula de informática para crear cuentas en Twitter y adecuar la biografía y la fotografía de perfil al proyecto.

Ahora bien, a diferencia de los anteriores #DifundeHistoria, se les pidió que toda la información estuviera recopilada en un único hilo. Esa era la forma de tener, al término del proyecto, todo su trabajo fácilmente accesible. Con eso se evitaba uno de los problemas que se nos presentaba hasta la fecha: la pérdida del trabajo de cientos de alumnos en la «jungla» de Twitter.

A esta novedad hemos de añadir un segundo elemento, la creatividad. No se trataba de poner, sin más, la información sobre la obra de arte, sino que debían generar un relato creativo a partir de los datos reales seleccionados. Por ejemplo, hablar en primera persona, como si fueran el autor o un personaje de esa obra, o simular una visita al museo, un robo, una anécdota real…

 

 

 

Con el fin de ilustrar ese último aspecto, comparto algunos de los hilos elaborados por mi alumnado:

SISTEMA DE EVALUACIÓN

Desde el primer día el alumnado sabía cómo se iba a evaluar el proyecto y el porcentaje que este suponía en la nota final de la evaluación. Antes incluso de elegir las obras de arte sobre las que iban a trabajar, puse en su conocimiento los ítems que, a modo de checklist, iba a tener en cuenta cuando me pusiera a corregir:

  1. Tweet inicial bien construido; les indiqué que la apertura del hilo debía tener un formato muy concreto: #SomosArte. Título de la obra de Autor en Año. Además, ese texto debía ir acompañado de una imagen del cuadro.
  2. Formato de hilo; es decir, que todos los tweets estén dentro del inicial, formando así una historia que, si está bien ordenada, pueda seguirse sin problemas.
  3. Hashtag en todos los fragmentos; la etiqueta #SomosArte debía estar en todos y cada uno de los tweets.
  4. Número de tweets; si bien el trabajo mide fundamentalmente la calidad de la información y la creatividad, se estableció un mínimo de veinte publicaciones por trabajo.
  5. Datos históricos; se refiere a la abundancia o ausencia de información real sobre el autor, el cuadro en sí, su historia, el estilo, la época…
  6. Creatividad en la construcción del relato; evalúa hasta qué punto el alumnado presentaba una historia original o si, por el contrario, simplemente citaba datos históricos.
  7. Trabajo en el aula; esta nota sale de las anotaciones realizadas por el profesor en los días que el alumnado dedica al proyecto en clase.

Ahora bien, no todos esos ítems se valoraban igual, pues tiene más mérito seleccionar la información, por ejemplo, que poner un hashtag en cada publicación. De esta manera, cada uno de los cuatro primeros contaba un 5% de la nota, mientras que el quinto y el sexto suponía un 55% en total. Como viene siendo habitual en los trabajos que realizamos, una cuarta parte de la nota corresponde al trabajo en el aula; es decir, el séptimo punto contaba un 25%.

¿Se puede aprender historia mediante la elaboración de cómics?


A principios del mes de octubre, cuatro profesores de Historia del Mundo Contemporáneo nos pusimos de acuerdo para coordinar, en la medida de lo posible, nuestro trabajo con 1º de Bachillerato.

La idea era superar el “espacio aula” e introducir a nuestros alumnos en un proceso de aprendizaje inter-centros que, además de enriquecedor, resulta interesante desde el punto de vista de la motivación.

La colaboración de todos ha permitido poner en marcha una “competición” de Kahoot, llevar el hashtag #ÉpocaDeRevoluciones a trending topic o compartir los vídeos realizados por los profesores –tanto la grabación como la inserción en EdPuzzle– entre todos. A todo esto habría que añadir el intercambio de experiencias entre los docentes, que ha sido un elemento clave para aprender unos de otros.

Ahora que estamos al final del primer trimestre nos hemos lanzado a una nueva aventura: la elaboración de cómics de temática histórica. La idea surgió hace un mes, aunque no recuerdo quién la propuso (yo no, eso es seguro). A partir de ahí, tras distribuir las temáticas entre los distintos centros, empezamos a trabajar con el fin de poner después el resultado en común.

La idea es, en definitiva, que los alumnos generen un material que englobe temáticas como las oleadas revolucionarias, los nacionalismos del siglo XIX, la revolución industrial y el movimiento obrero.

Con el fin de no dedicar más tiempo del necesario a la tarea, hemos decidido utilizar programas como Comic Life o Book Creator. Es decir, los alumnos no dibujan las viñetas, sino que se bajan imágenes de internet –históricas, por supuesto- e introducen los textos y bocadillos.

En fin, según vayan entregando los trabajos quizá publique una nueva entrada en esta bitácora con mis impresiones. Ahora bien, soy de los que piensa que se aprende más de manera activa –haciendo- que pasiva. Por tanto, tengo la esperanza de que este proyecto les ayude a entender mejor los procesos históricos sobre los que trabajan. A todo esto, como ya se ha dicho, se añade la riqueza de compartir con otros, de aprender entre iguales.