Capitalismo industrial y liberalismo económico


¿Quieres convertirte en un gran conocedor de la HISTORIA ECONÓMICA? Acompáñame en esta serie de vídeos que te llevarán a descubrir las claves del liberalismo económico y del capitalismo industrial.

ESTRUCTURA DEL VÍDEO

  • 0:22. La escuela clásica o escuela de Manchester.
  • 0:55. Adam Smith y el liberalismo económico.
  • 2:23. David Ricardo y la ley del salario natural.
  • 3:18. Malthus y la población.
  • 3:53. El sistema capitalista.
  • 5:02. Las crisis cíclicas del capitalismo.
  • 6:13. Comercio internacional: librecambismo y proteccionismo.
  • 7:09. Las Corn Laws.
  • 8:24. El acuerdo Cobden-Chevalier.
  • 10:14. La cláusula a la nación más favorecida.
  • 11:16. El comercio mundial durante el siglo XIX.

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BIBLIOGRAFÍA

  1. Los tiempos cambian; Jordi Palafox – Marcial Pons.  
  2. Historia Económica Mundial; Rondo Cameron – Alianza Editorial.
  3. Manual de historia económica mundial; Joaquín Ocampo – Trea Ciencias.

DIAPOSITIVAS DEL VÍDEO:

Adam Smith y el liberalismo económico


A mediados del siglo XVIII se inició en Gran Bretaña un intenso proceso de industrialización que llevó a la transformación radical de la forma de producir, distribuir y comercializar bienes y servicios. Posteriormente, esos cambios se extendieron al continente europeo, así como a otros territorios fuera del Viejo Mundo, como los EE.UU. o Japón. En este vídeo se resumen los principales planteamientos del liberalismo económico, centrados fundamentalmente en el pensamiento de Adam Smith. Los otros vídeos abordan el concepto y consecuencias de la industrializaciónlos inicios de ese proceso en Gran Bretañalas principales característicaslos cambios demográficosla expansión de la revolución industrial al Continentela evolución del comercio hasta 1870, la Larga Depresiónlos cambios económicos de finales del XIX.

 

La Enciclopedia francesa y sus principales autores


Con el objetivo de dar a conocer al gran público los postulados de la Ilustración francesa, Denis Diderot y Jean le Rond d`Alembert publicaron la Enciclopedia. Este trabajo salió a la luz en diecisiete volúmenes entre los años 1751 y 1772.

Sin embargo, los promotores de este proyecto no sólo pretendían difundir las ideas ilustradas. El fin de la obra era también, como bien indicaba d`Alembert en el Discurso preliminar, recoger el conjunto de los conocimientos humanos.

Bases ideológicas

Podemos resumir los principios de la Enciclopedia en tres ideas básicas. La primera de ellas es la reivindicación de la libertad de investigación, expresión, pensamiento y religión. En todos estos aspectos, pero especialmente en el último de ellos, se aprecia notablemente la influencia de las ideas de John Locke.

En segundo lugar, los enciclopedistas rechazan toda forma de superstición. A mediados del siglo XVIII estas creencias estaban todavía muy extendidas por Francia y, en ocasiones, se entrelazaban con las ideas religiosas. La religión, salvo en esos aspectos que hemos señalado, no es considerada superstición por los autores de la Enciclopedia. No obstante, exigen a los creyentes una mayor racionalización de sus ideas religiosas.

Por último, los enciclopedistas se muestran confiados en el progreso de la humanidad.

Al respecto hemos de añadir que esa esperanza de avances ilimitados se prolongo durante casi dos siglos. Sólo la I Guerra Mundial (1914-1918) comenzó a despertar al mundo occidental de su sueño de progreso.

El pensamiento de Denis Diderot

Antes de entrar a valorar el trabajo de algunos de los principales colaboradores de la Enciclopedia, conviene analizar brevemente el pensamiento de uno de sus promotores: Denis Diderot.

En primer lugar, entiende que la propiedad privada es, no sólo fuente de riqueza, sino base y origen del Estado. Este ha de estar gobernado por una monarquía moderada. Es decir, que la teoría política de Diderot se estructura en torno a la figura de un rey no despótico y con poderes limitados.

La limitación a los poderes del rey se confía, tal como indicaba Montesquieu en El espíritu de las leyes, a una cámara de representantes.

No obstante, este sistema representativo no era concebido por Diderot como un parlamento liberal, sino estamental. Es decir, que sus miembros eran elegidos por los distintos estamentos -nobleza, clero y estado llano-, a los que se encargaban de representar.

La colaboración de los fisiócratas

En el siglo XVIII, en paralelo a la Enciclopedia y en colaboración con ella, surgió en Francia la escuela económica de los fisiócratas, promovida por Anne Robert Jacques Turgot, François Quesnay y Pierre Samuel du Pont de Nemours.

El pensamiento económico de estos personajes se basaba en tres postulados:

  • La reivindicación de la libertad económica.
  • La crítica a los gremios y a las aduanas.
  • La defensa de la tierra como principal factor económico.

Estas ideas que, fueron recogidas en varios de los artículos de la Enciclopedia, nos recuerdan a los planteamientos económicos de la ilustración escocesa. Encontramos ideas similares a las expuestas por Adam Smith, David Ricardo o T. R. Malthus. Sin embargo, la gran diferencia entre ambas escuelas radica en el factor que sitúan como origen de la riqueza.

Para los fisiócratas este será la tierra, mientras que Adam Smith sostendrá que es el trabajo.

La figura de Voltaire

Quizás Voltaire sea el enciclopedista más conocido y, sin duda, el más admirado por los revolucionarios franceses de finales del siglo XVIII. En sus escritos, este ilustrado francés se defiende la libertad individual, que considera el valor más preciado del ser humano.

Para Voltaire, esta se ha de manifestar de cuatro formas.

  • Como libertad de expresión.
  • Como libertad de creencias.
  • Como libertad de comercio y de propiedad.
A su vez, sitúa a los monarcas ilustrados como garantes de este valor y como impulsores del nuevo orden promovido por la Enciclopedia.

El pensamiento económico de Adam Smith


Adam Smith (1723-1790) puede ser considerado con toda justicia el padre del liberalismo económico; además del teórico económico más importante del siglo XVIII.

Este escocés, imbuido por las ideas de su tiempo, se basó en el planteamiento newtoniano de las leyes de la física para enunciar las de su propia ciencia, la economía. Sus planteamientos fueron recogidos en su obra más conocida: Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones, publicada en 1776.

A lo largo de los siguientes párrafos nos sumergiremos en el mundo cultural y científico de la Ilustración escocesa y de la escuela económica clásica, con el fin de repasar, de forma amena y concisa, las principales ideas de Adam Smith.

Los economistas clásicos

Aquellos autores británicos que, entre mediados del siglo XVIII y mediados del XIX, desarrollaron un nuevo tipo de análisis social y político centrado en el crecimiento económico, son conocidos como “economistas clásicos”.

Dentro de este grupo cabe destacar a hombres como David Ricardo, Jeremy Bentham, James Mill, T. R. Malthus, John Stuart Mill y, especialmente, Adam Smith.

A su vez, algunos de estos autores -es el caso del personaje que nos ocupa- se incluyen también dentro del grupo de ilustrados escoceses, donde encontramos personajes de reconocida valía intelectual: David Hume, Adam Ferguson y John Millar.

Los «economistas clásicos» trataron de descubrir los motivos explicativos del comportamiento de las personas en el ámbito de la economía. El objetivo era, por tanto, llevar las leyes de la física, enunciadas por Newton, al ámbito económico y aplicarlas a un sujeto tan impredecible y complejo como el ser humano.

A su vez, estos autores llegaron a dos conclusiones que, a la postre, resultaron fundamentales para el posterior desarrollo de la economía occidental: la importancia del principio de división del trabajo como fuente del crecimiento, y la constatación de una relación causal entre población, riqueza y progreso.

La riqueza de las naciones y las leyes de la economía

Dentro de la producción intelectual de este grupo de teóricos de la economía, destacó La riqueza de las naciones, de Adam Smith. En ella el autor escocés enumeraba sus tres leyes básicas de la economía:

  • La tendencia natural al lucro de todos los seres humanos.
  • La necesidad de la libre competencia.
  • El imperio de la ley de la oferta y la demanda a la hora de fijar los precios y salarios.
A su vez, en esa misma obra, Adam Smith explicó otras ideas claves de su doctrina económica, la mayor parte de ellas compartidas por los llamados «economistas clásicos».

En primer lugar, defendía el papel del trabajo y la producción como las principales fuentes de riqueza. Este argumento se mostraba contradictorio con el pensamiento de los fisiócratas franceses, contemporáneos de Adam Smith que afirmaban la importancia de la tierra como origen de la riqueza.

En segundo término, establecía las bases de la economía en la industria y el comercio, siendo la división del trabajo un factor esencial para el desarrollo. Una vez más, los postulados de Adam Smith se mostraban contrarios a los de los fisiócratas, defensores de la primacía agraria.

Además, en íntima conexión con la primera de sus leyes económicas, establecía que la propiedad privada era indispensable para la existencia de lucro.

El papel del Estado

Adam Smith reservaba en su teoría un papel muy limitado para las autoridades públicas. En La riqueza de las naciones, indicaba que el Estado no debía intervenir en la vida social y económica.

Para el economista escocés, el papel de las autoridades se limitaba a los terrenos de defensa, administración de justicia y a proporcionar servicios sociales y económicos con carácter subsidiario.