Unidad 3. La población


DEFINICIONES UTILIZADAS EN EL TERCER TEMA DE 3º DE ESO. ESTA UNIDAD DIDÁCTICA ABORDA TODO LO RELACIONADO CON LOS MOVIMIENTOS DE POBLACIÓN, TANTO EN EL ÁMBITO NATURAL COMO MIGRATORIO, Y OTRAS CUESTIONES COMO LA DENSIDAD O LA ACTIVIDAD PROFESIONAL DE LOS HABITANTES DE UN TERRITORIO.

Crecimiento natural o vegetativo: diferencia entre el número de nacimientos y el de defunciones de una población en un momento dado. Si la población aumenta se denomina “positivo”, y si decrece “negativo”.

Demografía: ciencia que estudia la población según su composición, estado, evolución y distribución, en un determinado lugar y un determinado momento.

Densidad de población: relación que existe entre población y espacio. Se calcula dividiendo el número de habitantes entre la superficie, y se expresa en hab/km2.

Esperanza de vida: número medio de años que se espera que viva una persona en el momento de su nacimiento.

Explosión demográfica: crecimiento espectacular de la población como consecuencia de un elevado número de nacimientos y el descenso brusco de las defunciones.

Fecundidad: número de hijos por mujer en edad fértil, entre los 15 y los 49 años, siendo necesario para mantener el relevo generacional un índice de 2.1.

Mortalidad: número de defunciones registradas en una población a lo largo de un año.

Movimientos interiores: aquellos que se producen dentro de un país. Destaca el éxodo rural, que consiste en el desplazamiento de gran cantidad de población del medio rural al urbano.

Movimientos exteriores: aquellos que se producen cuando unas personas se trasladan de un país a otro.

Natalidad: número de nacimientos que se producen en una población a lo largo de un año.

Población activa: conjunto de personas que se encuentran en edad de trabajar, tanto si realizan una actividad profesional remunerada como si están desempleadas y buscan trabajo.

Población inactiva: conjunto de personas que, por su edad, no pueden trabajar –menores y jubilados-, o aquellos que estando en edad de trabajar no realizan actividad remunerada ni constan como desempleados.

Saldo migratorio: diferencia entre el número de inmigrantes y el de emigrantes en un periodo determinado.

Tasa de actividad: relación entre la población activa y la población total de un lugar.

Tasa de paro: relación entre la población parada y la población activa de un lugar.

Anuncios

Explica los factores de la evolución demográfica de España en el primer tercio del siglo XX


SEXAGÉSIMO OCTAVO ESTÁNDAR DEL TEMARIO QUE, DE ACUERDO CON LO ESTIPULADO POR LA CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN DE CASTILLA Y LEÓN, PODRÁ SER OBJETO DE EXAMEN EN LA EBAU, ANTIGUA SELECTIVIDAD.

En el primer tercio del siglo XX, con varias décadas de retraso con los países de la Europa Occidental, se desarrolló en nuestro país la transición demográfica. Se inició así un proceso de cambio en la población que se prolongó hasta mediados de esa centuria. Ahora bien, en España el descenso de las tasas de mortalidad y natalidad fue simultáneo, mientras que en los países industrializados la reducción de la primera de ellas precedió a al descenso de la segunda. Aún así, la cantidad de población del país experimentó un notable crecimiento debido al descenso más rápido de la mortalidad.

En el ámbito de los movimientos naturales, es necesario señalar que, desde finales del siglo XIX, comenzó el descenso de la tasa de mortalidad, que pasó de 29‰ en 1900 a 17‰ en 1930. Este cambió fue particularmente importante en la infantil, donde el número de fallecidos de menos de un año por cada mil nacidos se redujo de 204 a 117 en ese mismo periodo de tiempo. Como consecuencia de todo esto aumentó la esperanza de vida, que pasó de 35 años en 1900 a 50 en 1930.

De entre los factores que contribuyeron a ese descenso, cabe destacar la práctica desaparición de mortalidad catastrófica -con la excepción de la letal epidemia de gripe de 1918- y la mejora de las necesidades básicas -alimentación, vestido y vivienda-, así como en los servicios públicos higiénicos y sanitarios, de limpieza, alcantarillado y agua potable. Estas mejoras atenuaron e incluso acabaron con las enfermedades infecto-contagiosas que causaban la mayor parte de las defunciones, sobre todo en la infancia.

Por su parte, el descenso de las tasas de natalidad fue más lento, pues pasó del 34‰ en 1900 al 28‰en 1930. Fundamentalmente se debió a la modernización de la vida urbana y la incipiente incorporación de la mujer al trabajo no doméstico, hecho que favoreció el control de la natalidad con medidas anticonceptivas elementales. El tardío pero intenso descenso de la mortalidad elevó las tasas de crecimiento natural a nivel de las europeas del siglo XIX: por encima del 1%0 anual.

En lo que se refiere a los movimientos migratorios interiores y exteriores es necesario indicar que se multiplicaron a partir de fines del XIX. En los primeros años del siglo XX aumentó de forma muy notable la emigración a ultramar, teniendo un espectacular aumento hasta la Primera Guerra Mundial. El proceso migratorio interior estuvo íntimamente relacionado con el progreso del sector industrial y terciario, así como con el desarrollo urbano de este periodo.

El proceso de urbanización comenzó en la segunda mitad del siglo XIX y se aceleró a partir de las décadas de 1910 y 1920 por el desarrollo de la industria. En 1930 Madrid y Barcelona superaban ya el millón de habitantes, mientras que diez capitales de provincia estaban por encima de los cien mil. Entre 1900 y 1930 la población urbana creció pero todavía estábamos lejos de la tasa de urbanización de los principales países industriales europeos.

A todo esto hemos de añadir que la modernización demográfica y económica se reflejó también en la distribución de la población activa, con un descenso en la agricultura y una creciente mano de obra industrial y de servicios.