La apertura de las libertades XII

Villar Mir, al detectar los problemas fundamentales, «inflación, balanza de pagos, estancamiento de la producción, amenaza de paro creciente y recesión de inversiones», propone soluciones similares a las de otros países europeos: consumir menos, ahorrar más, invertir más y exportar más en el marco de una economía de libre mercado. Y, todo ello acompañado, de una propuesta de congelación salarial. En definitiva, un plan necesario, y honestamente planteado, de austeridad económica. Pero, inmediatamente, los líderes de las Organización Sindical, ya bastante desprestigiada, se opusieron frontalmente. También los poderosos sindicatos ilegales, por razones obvias, concentrados en su anómala situación, rechazaron el plan. No había patronal con la que pactar. Y el Gobierno, enfrascado en el esencial cambio político, no se interesaba por la economía.

Salvador Sánchez-Terán, La Transición. Síntesis y claves, p. 106.

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