Las claves de la Transición V

Debemos, no obstante, afirmar que el golpe de Estado del 23 F fracasó, en principio, por su descabellada concepción y organización política -el «misterioso caballo blaco», que se nos anunció a los diputados que estábamos en el Congreso, no llegó nunca a aparecer- y, sobre todo y definitivamente, porque el Rey ejerció en plenitud sus funciones de jefe supremos de la Fuerzas Armadas y abortó personalmente el golpe en sus conversaciones telefónicas con el golpista Milans del Bosch y con otros tenientes generales proclives, dubitativos o contrarios al golpe.

Salvador Sánchez-Terán, La Transición. Síntesis y claves, p. 267.