La Primavera Árabe


A finales de 2010 comenzó en Túnez una oleada revolucionaria que, a lo largo de los meses siguientes, fue extendiéndose por varios países del norte de África y Asia Menor. Ese proceso, que conocemos con el nombre de “Primavera Árabe”, tuvo incluso su influencia en Occidente, con protestas y acampadas como la de la Puerta del Sol en Madrid o la de Wall Street en Nueva York.

Precisamente con motivo de la aparición del movimiento español #15M, escribí en este blog una serie de artículos sobre la cuestión. Textos que dieron lugar a un proyecto más amplio, tanto en contenido como en participantes, que nunca llegó a finalizarse. Del naufragio de ese libro que trataron de promocionar los responsables de Actually Notes, tan sólo llegué a completar dos capítulos, los referidos a Túnez y Egipto. Han pasado dos años desde que los terminé, y pienso que lo mejor es compartirlos en Historia en Comentarios:

Túnez: la Revolución de los Jazmines
Cincuenta y cuatro años de dictadura
Los comienzos de la Primavera Árabe
Dimensión internacional de la Revolución de los Jazmines
Túnez después de Ben Alí

La revolución egipcia: todos somos khaled Saeed
Nuevos faraones sobre el país del Nilo
Mi nombre es Khaled Said
El Día de la Ira
El pulso por el poder
El triunfo de la revolución
Wael Ghonim
Egipto en la era post-Mubarak

#15M. Breve historia de una protesta novedosa


El 15 de mayo de 2011 miles de personas se manifestaron en las calles de varias ciudades de España reclamando una democracia real. Ese mismo día ese movimiento tomó forma de acampada en la madrileña Puerta del Sol, que pronto se convirtió en el centro de la opinión pública nacional.

Con independencia de la valoración que cada uno quiera hacer sobre el movimiento 15M, no cabe duda de que se trata de una protesta novedosa. Tanto su forma de organización como sus medios de acción son innovadores. Si bien tratan de dar continuidad a las revueltas acaecidas en el norte de África durante los meses de enero y febrero de este mismo año.

La Ley Sinde como punto de encuentro

Las deficiencias del sistema político español y las consecuencias de la crisis económica son, sin lugar a dudas, las causas profundas del 15M. Sin embargo, la causa inmediata de este fenómeno es la protesta contra la Ley Sinde.

El contenido de esta legislación, que afectaba fundamentalmente a la libertad en la red y a la propiedad intelectual, generó un gran descontento entre los usuarios de internet.

Estos, aprovechando las posibilidades que les ofrecían las nuevas tecnologías, supieron trasladar la protesta del ámbito virtual a la calle.

Por esa razón, y aunque no tenga demasiado que ver con las reivindicaciones del 15M, se puede considerar la protesta contra la Ley Sinde como el punto de encuentro de los indignados de internet. Estos, una vez hubieron unido sus fuerzas, salieron al mundo “real”, donde se encontraron con los indignados de la calle.

La convocatoria del 15M y la acampada de Sol

Las plataformas surgidas en internet, entre las que cabe destacar #juventudsinfuturo y #nolesvotes, secundaron la convocatoria de #democraciarealya (DRY) para el domingo 15 de mayo. Se trataba de presionar a la clase política una semana antes de las elecciones municipales y autonómicas.

Lo que poca gente imaginaba, incluidos los promotores de la manifestación, era que aquel acto reivindicativo iba a terminar por convertirse en una acampada.

Durante veintiocho días, incluida la jornada de reflexión y la electoral, los “indignados” ocuparon la madrileña Puerta del Sol, acaparando la atención de la opinión pública.

La ciudad de Madrid fue testigo del inicio del “yes, we camp”, al que pronto se unieron numerosas ciudades de España y de buena parte de Europa. Sin embargo, con el transcurso de los días, empezó a ser evidente que era hora de levantar las acampadas y dar una nueva forma a la protesta.

El final de las acampadas y la manifestación del 19J

El martes 7 de junio la asamblea de Sol decidió que había llegado el momento de abandonar la plaza para impulsar con fuerza las reuniones por barrios. Se trataba, al fin y al cabo, de transformar la estructura de la Indignación, no de acabar con ella.

Prueba de ello era la convocatoria de una gran manifestación en Madrid, y en otros puntos de España, para el 19 de junio. Después de perder algo de su carácter pacífico como consecuencia de los sucesos de Barcelona unos días antes, los “indignados” se lanzaron a la calle tratando de recuperar, con una actitud ejemplar, el prestigio perdido.

Los sucesos de Barcelona y los últimos días de las acampadas habían hecho perder apoyo al movimiento 15M. Sin embargo, no cabe duda de que la manifestación del 19J supuso un balón de oxígeno para los Indignados. La convocatoria, con independencia de las cifras aportadas por organizadores y medios de comunicación afines o contrarios, fue un éxito de imagen.

El futuro del 15M dependerá de cómo se administren las consecuencias del 19J. Lo que está en juego, al fin y al cabo, es recuperar o abandonar definitivamente el apoyo de buena parte de la sociedad.