Historia de Japón | Periodos Meiji y Taishō


¿Quieres aprender los aspectos básicos de la Revolución Meiji y sus reformas? En este episodio de la Historia de Japón te lo cuento

ESTRUCTURA DEL VÍDEO:

  • 0:17. El Shogun y el fin del Sakoku.
  • 2:00. La crisis del Shogunato Tokugawa.
  • 3:16. La Guerra Boshin
  • 4:14. La Revolución Meiji.
  • 5:52. La gran embajada a Occidente.
  • 7:23. El reformismo Meiji.
  • 10:04. La Constitución de Japón.
  • 11:21. La modernización económica.
  • 13:08. El expansionismo japonés.

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BIBLIOGRAFÍA:

  1. Breve historia de Japón; Mikiso Hane – Alianza.
  2. Religiones de Japón; Michiko Yusa – Akal.
  3. Samuráis, la historia de los grandes guerreros de Japón; Stephen Turnbull – Libsa.

DIAPOSITIVAS DEL VÍDEO:

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Historia de Japón | El Periodo Edo o Shogunato Tokugawa


¿Qué sabes de la historia de Japón durante el Periodo Edo o Shogunato Tokugawa? En este vídeo desde el siglo XVII al XIX

ESTRUCTURA DEL VÍDEO:

  • 0:15. El establecimiento del Shogunato Tokugawa.
  • 1:58. Expansión comercial y Sakoku.
  • 3:29. Bakuhan y sankin kōtai.
  • 4:20. Decadencia y reformas.
  • 6:35. El final del Periodo Edo.

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BIBLIOGRAFÍA:

  1. Breve historia de Japón; Mikiso Hane – Alianza.
  2. Religiones de Japón; Michiko Yusa – Akal.
  3. Samuráis, la historia de los grandes guerreros de Japón; Stephen Turnbull – Libsa.

DIAPOSITIVAS DEL VÍDEO:

Historia de Japón | Periodos Muromachi, Sengoku y Azuchi-Momoyama


¿Quieres conocer la historia de Japón durante los periodos Murimachi, Sengoku y Azuchi-Momoyama? En este vídeo resumo varios siglos de historia

ESTRUCTURA DEL VÍDEO:

  • 0:15. La Restauración Kenmu.
  • 2:17. El periodo Muromachi.
  • 3:46. El Periodo Sengoku.
  • 7:04. El Periodo Azuchi-Momoyama.

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BIBLIOGRAFÍA:

  1. Breve historia de Japón; Mikiso Hane – Alianza.
  2. Religiones de Japón; Michiko Yusa – Akal.
  3. Samuráis, la historia de los grandes guerreros de Japón; Stephen Turnbull – Libsa.

DIAPOSITIVAS DEL VÍDEO:

Historia de Japón: la revolución Meiji


Desde el siglo XVI, Japón había estado gobernado por el más poderoso de los linajes aristocráticos, los Tokugawa, que habían sustituido a la familia imperial en casi todas sus funciones.

Japón vivía una larga época feudal, en la que los Tokugawa habían ido delegando poder en sus vasallos, los daimios. El país vivía de espaldas a las influencias occidentales y a cualquier innovación económica y social.

La restauración de Mutsu Hito

Hacia 1850 la situación comenzó a cambiar, ya que algunos de los señores feudales empezaron a pensar en una posible restauración de los emperadores en sus antiguos poderes. Además, el peligro de la penetración occidental se hacía evidente con el avance ruso sobre Siberia y la guerra del opio entre ingleses y chinos.

Como consecuencia, poco a poco, los japoneses se vieron obligados a tomar la humillante medida de abrir sus puertos al comercio de las grandes potencias.

Ante las dificultades del gobierno Tokugawa, y la crisis en la que estaba sumido el país por la penetración del comercio exterior, algunos señores feudales decidieron restaurar, definitivamente, el poder imperial.

Así, tras derrotar al ejército de los Tokugawa, proclamaron la restauración en la persona de Mutsu Hito (1868). Con este emperador se inició una etapa de desarrollo crucial para la historia nipona, basada en el restablecimiento de la autoridad imperial y la occidentalización del país.

De esta forma, se puso fin a la época feudal de la nación nipona, y se procedió a su desarrollo industrial.

La nueva estructura organizativa

Los mayores esfuerzos del nuevo gobierno se centraron en remplazar los feudos por los departamentos (Ken). Los daimos, al ceder su feudo, renunciaban a una autoridad y a sus deudas, de las que se hizo cargo el gobierno.

Su puesto fue ocupado por los prefectos de la administración representantes del poder central. Asimismo desaparecieron los privilegios personales y las restricciones profesionales; fue, en definitiva, un proceso de desmontaje de monopolios estamentales. Además, un nuevo sistema fiscal suprimió las discriminaciones de la antigua recaudación estatal nipona.

Gracias a instructores franceses y alemanes se organizó un nuevo y unificado ejército nacional. De esta manera, desde 1873, se estableció el servicio militar obligatorio y se procedió al rearme de Japón.

El nacimiento de un gigante industrial

La industrialización de un país tradicionalmente en agrario se convirtió en el principal objetivo de los hombre del Meiji. Con este objetivo, el gobierno dirigió sus esfuerzos en cuatros direcciones:

  • Industrias estratégicas: se establecieron en Tokio y Osaka.
  • Transportes y comunicaciones: Primacía de los marítimos debido a que el abrupto relieve de la isla encarecía enormemente la construcción del ferrocarril. También hay que destacar el importante desarrollo del telégrafo.
  • Industria pesada: centrada en la minería y la construcción.
  • Textil: destacaron la lana, la seda, y, posteriormente, el algodón.
Además, el despegue industrial de Japón se basó en un importante crecimiento demográfico, en la tendencia a la innovación de sus empresarios, y a una rápida acumulación de capital.

Las reformas políticas

Durante las dos primeras décadas del Meiji, el sistema político nipón no funcionó de una manera fija: no poseía una estructura definida. Sin embargo, poco a poco se fueron formando los partidos políticos. Entre ellos cabe destacar el Partido de la Libertad, dirigido por Itagaki y con una importante participación de los samuráis, y el Partido Constitucional de la Reforma y el Progreso, liderado por Okuma y con el respaldo de los intelectuales, estudiantes y hombres de negocios.

En el año 1889 se promulgó la Constitución, que fue redactada por uno de los hombres fuertes del Japón Meiji: Itô. En virtud de esta ley fundamental, se estableció la existencia de un parlamento con dos cámaras, el sufragio censitario muy restringido y los derechos de los ciudadanos (expresión, reunión y religión).

Sin embargo, el emperador retenía enormes poderes: controlaba el ejército, proponía enmiendas para la Constitución, supervisaba la labor de los ministros, podía suspender las facultades del parlamento…

Por tanto, a pesar de la revolución que supuso el Meiji, Japón continuó siendo gobernado por una oligarquía: un grupo dominante que recurrió a la alternancia entre dos partidos.