#15M. El ocaso de la Indignación

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El 15 de mayo miles de ciudadanos salieron a la calle para pedir un cambio. Todos ellos tenían una idea común: el sistema político, la democracia española de 1978, necesitaba una profunda reforma. Quizás ese día pasaron desapercibidos, pero cuando las acampadas, especialmente la de la Puerta del Sol, comenzaron a coger fuerza, se convirtieron en noticia.

Durante varios días eclipsaron en los medios de comunicación a los protagonistas de la campaña electoral, llenaron Twitter con sus tweets y retweets, y, sobre todo, se ganaron las simpatías de millones de personas en todo el mundo.

Sin embargo, una semana después, la amenaza acecha al movimiento de protesta: la radicalidad de algunos planteamientos, la pérdida del consenso inicial, la desconfianza entre algunos de ellos, el miedo al desalojo, el derrotismo, el cansancio o el creciente protagonismo de algunos grupos organizados afectan negativamente al 15M. Es más, la plataforma no sólo se debilita por dentro. Ha perdido también parte del protagonismo mediático que la vio nacer y, lo que es más importante, empieza a resultar incomprensible para el pueblo que ellos dicen representar.

En mi comienzo está mi fin

Uno de los errores fundamentales de los indignados ha sido olvidar su punto de partida: un programa de mínimos que, debido a su sentido común, era aceptado por buena parte de la población. El movimiento del 15M daba voz a una idea que muchos españoles respaldaban: el sistema político necesita reformas.

Su proyecto, por tanto, no iba más allá de la reforma de la Ley Electoral, un mayor control sobre la actividad y el gasto de la actividad política, una nueva relación entre ciudadanos y partidos, y la independencia real del Poder Judicial. En definitiva, ideas que buena parte de los españoles suscribiríamos desde hace muchos años y que, únicamente las redes sociales, el descontento con la marcha de la economía y la decisión valiente de un grupo primigenio de indignados, hizo salir a la luz pública.

La sencillez de esas primeras ideas permitieron que el movimiento creciera y que buena parte de la población les brindara su apoyo. Incluso los partidos –muchos de ellos buscando un mayor respaldo electoral- se mostraron comprensivos con los protagonistas de la protesta.

Al respecto, hay que tener en cuenta que, en los primeros días del movimiento 15M no se pedía la cabeza de los políticos, sino que encabezaran ellos mismos las reformas.

No obstante, la responsabilidad que sentían sobre sus hombros, el saber que eran objeto de atención en todo el país, les hizo perder el norte. Del consenso de mínimos se pasó a un sinfín de peticiones, o mejor dicho, exigencias. Proyectos que, en muchos casos, estaban lejos del sentido común exibido durante los primeros días del movimiento. Las asambleas logísticas pasaron a convertirse en entes pseudolegislativos, de los que salían propuestas más propias de grupos minoritarios.

Stefan Zweig cuenta en una de sus obras que María Estuardo, antes de dirigirse al patíbulo, dejó escrito: “en mi comienzo está mi fin”. Con independencia de los motivos que impulsaron a esta reina de Escocia a plasmar esa frase en un papel, y también al margen de lo que interpreta el autor, queda claro que el movimiento 15M olvidó su punto de partida, su comienzo, y eso le ha llevado al fin. Los indignados supieron en su momento interpretar los deseos de la ciudadanía, pero fue sólo un instante, como un espejismo que después dejó paso a propuestas que ya no tenían el respaldo del pueblo.

Perdiendo el tren de la moderación

El jueves por la tarde podía oírse en la madrileña Puerta del Sol: “Nosotros somos el pueblo”. Para aquellos que hemos profundizado un poco en el estudio de la Historia, esa frase nos suele traer malos recuerdos. Cuando una persona o colectivo se han elevado tanto que pretenden ser ellos la voz del popular, las consecuencias no suelen ser buenas.

Dejando de lado esos temores propios de experiencias pretéritas, lo cierto es que Sol necesitaba al pueblo para sobrevivir.

El 15M quería ser el pueblo; esa era su única fuerza, su única fuente de legitimidad ante las instituciones a las que exigía un cambio. No le valía con tener la simpatía popular, ni tampoco esa tolerancia de quien deja a unos chiquillos hacer travesuras porque resultan simpáticos. No. La protesta necesitaba a la ciudadanía.

En esta situación, aquellas actitudes que excedieran la moderación, las llevadas a cabo como quien no tiene nada que perder, resultaban totalmente erróneas y llevaban al movimiento hacia su perdición. Quizás los indignados no tenían nada que perder, y tal vez muchos de ellos simpatizaban con las ideas más radicales, pero ellos necesitaban al pueblo, y este era moderado.

Mientras Sol se autoproclamaba asamblea constituyente, los indignados no se percataban de que buena parte de la ciudadanía tenía mucho que perder ante el triunfo de las ideas radicales. Cada panfleto pseudolegislativo que salía de las comisiones alejaba, centímetro a centímetro al verdadero pueblo de su supesta voz. Ese programa de mínimos se había ido transformando en un complejo Leviatán que, lejos de acercarles al triunfo, les hundía cada vez más en las profundidades de su propia soledad.

La Puerta del Sol tenía cada vez más inquilinos, pero ya no representaba al pueblo. Radicales, aventureros y ahogados por su propio e inesperado éxito se reunían entre festivales improvisados, asambleas de papel mojado y enrevesadas propuestas.

La ciudadanía, por su parte, seguía su propio camino. Habían pasado de apoyarles a, simple y llanamente, respetarles. Sin embargo, el respeto no les servía para nada a los representantes del 15M: el respaldo del pueblo era imprescindible, y lo habían perdido. Con sus ideas radicales habían perdido el tren de la moderación, y con él el de las reformas. Ya no eran la voz del pueblo, sino un grupo de personas indignadas y con algunas ideas peligrosas. Y así, llegó el ocaso a la madrileña plaza de Sol.

El Sol poniéndose en las calles

El sábado 21, jornada de reflexión, ellos eran los protagonistas. Pero, sin saberlo, ese mismo día transformaron el carácter de su protagonismo: pasaron de ser una protesta moderada a otra de carácter ilegal. La experiencia de estar fuera de la ley los sedujo, y ahí empezó su camino hacia el aislamiento.

El primer paso para abandonar la moderación fue, aunque muchos no opinen lo mismo, violar la jornada de reflexión.

En Sol brillaba la protesta, pero en las calles el ocaso del 15M comenzó a hacerse evidente en las últimas horas del sábado. El pueblo, fuente inagotable de legitimación, se alejaba del movimiento de protesta. El gran divorcio se consumo el domingo. Los medios de comunicación que en su día habían consentido su protagonismo, les daban de pronto la espalda. La actualidad no estaba ya en Sol, sino en la jornada electoral, en la participación, los resultados y las reacciones de los nuevos protagonistas. Los políticos, eclipsados durante casi una semana, volvían a la palestra.

Sin embargo, el 15M había perdido, no sólo la iniciativa de la información, sino también la popular. A su viraje radical que tan poco gustó a la ciudadanía, se unió el empeño de Sol por concentrar el debate en las cifras de abstención, votos en blanco o apoyo a los partidos minoritarios. Dejaron de ser una protesta que pedía a los partidos una reforma en algunos puntos del sistema político a enfrentarse a ellos, cual fuerza electoral, en las urnas. Dejaron su programa de mínimos para vender unas propuestas tendentes al radicalismo.

Al final, perdieron en las urnas, a donde nunca debieron acudir, y, más importante aún, perdieron al pueblo. En la noche del 22 de mayo, mientras Génova celebraba su victoria, Sol se preparaba para dormir. El silencio tomaba la plaza, pero no para realizar un necesario examen de conciencia. El 15M se refugiaba en sí mismo, se aislaba más, se sentía incomprendido, quizás incluso agredido.

Aunque ellos no lo supieran en ese momento, el camino hacia su final había comenzado.: Sol y la calle ya no eran lo mismo.

Sobre Saturno y sus satélites

Las revoluciones, al igual que Saturno en el relato mitológico, tienen la mala constumbre de devorar a sus propios hijos. El 15M, aunque no queda claro aún si es revolución o protesta, no ha sido distinto. Los más moderados han sido los primeros en caer. Más tarde o más temprano, con o sin escarnio público, han ido abandonando poco a poco un movimiento que no aguantaba por más tiempo su tibieza.

El Terror, en esta ocasión, no sabe de guillotinas. Utiliza un arma más sutil, pero con consecuencias globales: internet y, especialmente, Twitter. Las protestas contra la radicalidad que tomaba el movimiento, las que reclamaban un retorno a los primeros principios del 15M, han sido ahogados en un mar de tweets contra los que poco se podía hacer salvo preparar la retirada. Los hijos de Saturno han abandonado el campo de batalla.

Ahora simplemente esperan el ocaso de Sol y una nueva oportunidad que les permita volver a reclamar, de manera moderada, sus reformas.

En algún momento entre el jueves 19 y el domingo 22, el 15M se convirtió en Saturno. El momento exacto es difícil de establecer, si bien los más moderados comenzaron a abandonarles en la noche del sábado. Quizás ese sea el mejor indicador de la transformación, de la deriva hacia el radicalismo.

Sol, y algunos movimientos similares en otras grandes ciudades españolas, sufrieron un cambio notable durante el pasado fin de semana. Sin embargo, hubo otros que no cambiaron: los satélites de Saturno. Las pequeñas ciudades, aquellas que se sumaron al 15M de manera tardía, fueron tomadas desde el primer momento por grupos radicales organizados. Incluso, en algunos casos, estos se trasladaban de unas ciudades a otras para tomar el mando de la protesta en distintos puntos.

Los moderados perdieron así muchas capitales de provincia, y con ello, fuerza en Madrid. Las noticias que llegaban a Sol desde sus satélites daban alas a los más extremistas: la protesta que se extendía por la mayor parte de las pequeñas y medianas capitales de provincia era claramente radical. A esto hay que añadir otro elemento perjudicial para los moderados: la población de esas ciudades comenzó a percibir el 15M como un movimiento antisistema y, por tanto, peligroso.

El futuro: la noche no es infinita

La Historia, como buena maestra, nos enseña que muy pocos movimientos de protesta triunfan en su primer intento ¿Por qué el Sol debería ser distinto? Se han cometido errores, pero también es cierto que, incluso con una trayectoria impecable, el triunfo no estaba asegurado. El espíritu del 15M ha de tener continuidad, ha aprender de la experiencia y plantearse nuevos retos.

Los movimientos por un cambio volverán, ya sea con el nombre #democraciarealya o #conotronombredistinto. Deberán ser respetuosos con el programa de mínimos, deberan contar con los partidos, deberan mostrar moderación… y si no lo hacen y fracasan, vendrán otros. Una de las afirmaciones con más fundamento que se han hecho estos días en Sol es que este movimiento era imparable. Es así porque el camino está abierto, porque nos han mostrado a todos un nuevo canal de comunicación y de protesta: las redes sociales.

El 15M se equivocó en su deriva radical, pero acertó en las reclamaciones primigenias y en la forma de organización. Ese es su legado.

Además, con independencia de lo que suceda en España, queda claro que, a nivel mundial, ha nacido una nueva generación de movimientos sociales. El siglo XXI ha liquidado, a comienzos de su segunda década, los movimientos asociativos heredados de los setenta. Estos, absorbidos por la comodidad del propio sistema, han dejado paso a nuevos cauces para la participación de la ciudadanía.

Los movimientos sociales del siglo XXI, basados en el uso de las redes sociales y de las nuevas tecnologías, están llamados a protagonizar el futuro. Veremos como, a lo largo de los próximos años, y con las reclamaciones más dispares, se multiplican las protestas organizadas a través de estos nuevos canales.

La red social no aisla a las personas, sino todo lo contrario. Soy de los que opinan que no son más que una prolongación de la vida real en internet. No obstante, los movimientos de esta primavera demuestran que, en ocasiones, es la vida real la que se convierte en prolongación de la red social.

42 comentarios en “#15M. El ocaso de la Indignación

  1. Muy buen análisis.

    Completamente de acuerdo. A mi me llegaron tarde las noticias (vivo en Londres) asi que aunque podía ver un poco de sentido y de cosas con las que estaba de acuerdo, se veia un populismo histerico que quitaba credibilidad a todo el movimiento.

    Esta claro que el 15M no es igual a la acampada Sol y que mucha gente que esta de acuerdo con la reforma politica y que la gente en general se involucre más en la politica, no está de acuerdo con las acampadas ni con acabar con el «sistema»

  2. Soy de Colombia, por tanto no he vivido este movimiento de la misma forma que lo han hecho miles de españoles… pero estoy de acuerdo con este análisis, cuando un movimiento de este tipo, que nace sin ninguna clase de jerarquía o guía, termina por perderse en el camino y ha volverse difuso… Pero paso un cambio, la juventud perdió su habitual apatía por la política y busca hacer una transformación en ese plano, porque se esta dando cuenta que la política a ellos también los afecta… Muy buen análisis y que el espíritu de este movimiento se mantenga vigente

  3. Hugo y Andrés, en primer lugar, gracias por comentar. Teniendo en cuenta que existe cierto acuerdo entre nosotros, no se me ocurre mucha más que eso y animaros a que estéis un poco atentos a próximos artículos, porque me queda la tercera parte de esta serie sobre el 15M.

  4. ME PARECE UN ANÁLISIS EXCELENTE, PERO NO COMPARTO CONTIGO EL QUE TODO SE HAYA ACABADO. EN OTRAS CIUDADES, COMO LA MÍA, LA ACAMPADA DE MADRID HA SERVIDO PARA DARNOS ESE PRIMER IMPULSO, PERO NO ESTAMOS CAYENDO EN LA DISPERSIÓN DE LA QUE HABLAS.

    EN LAS ASAMBLEAS QUE AÚN TENEMOS DIARIAMENTE EN NUESTRO LUGAR DE ACAMPADA NO HACEMOS SINO REFORZAR LA IDEA DE QUE HAY QUE CENTRARSE EN LAS PROPUESTAS ORIGINALES PARA QUE NADIE SE SIENTA EXCLUIDO Y ESTAMOS CONCRETANDO ACCIONES Y REIVINDICACIONES EN TORNO A LAS PRIMERAS PETICIONES, QUE SON: REFORMA DE LA LEY ELECTORAL, HERRAMIENTAS PARA UNA PARTICIPACIÓN DEMOCRÁTICA DE LOS CIUDADANOS MÁS EFECTIVA Y ELIMINACIÓN DE PRIVILEGIOS DE POLÍTICOS Y BANCA.

    OS INVITO A SEGUIRNOS EN EL BLOG http://www.acampadabadajoz.wordpress.com

    EN CUALQUIER CASO NOS SERÁ MUY ÚTILES TUS REFLEXIONES PARA NO CONVERTIRNOS, COMO DICES, EN SATURNOS.

    SALUDOS Y ENHORABUENA

  5. Estimado Antonio, si mantenéis las ideas de los primeros días, recibid mi enhorabuena. No estoy muy al tanto de lo que pasa en Badajoz exactamente (igual que en otros muchos puntos), pero hay una tendencia general a la radicalización. Evidente, no se os puede meter a todos en el mismo saco; seguro que hay personas moderadas.

    Leeré atentamente vuestro blog, pero si te digo antes de nada que yo considero moderados a los que cumplen los siguientes requisitos:

    1. Fidelidad a los cuatro puntos de reforma política iniciales (ley de electoral, control sobre la actividad política, independencia del Poder Judicial y relación más fluida entre partidos y ciudadanos).

    2. Asambleas que no produzcan nueva «legislación», sino que se dediquen excluisivamente a temas logísticos de la acampada y a buscar la manera de llevar nuestras propuestas ante los políticos.

    3. No caer en simplificaciones sobre la clase política: no son todos unos sinverguënzas. Es más, el cambio no lo hemos de hacer nosotros, sino ellos como consecuencia de nuestra presión. No se trata de cortar la cabeza a los políticos, sino de que ellos encabecen el cambio. Que sean de verdad servidores de la sociedad y no aprovechados.

    4. No caer en ideas colectivistas o similares. Los bancos han de funcionar bien, pero no han de ser nacionalizados. Los bancos, aunque hayan gestionado mal la crisis, son parte del sistema y generan riqueza. No hay que acabar con ellos, sino conseguir que cumplan su función.

    No se si esto es lo que tenéis en Badajoz, pero si es así tenéis mi apoyo. Lógicamente, esta es mi opinión, y yo no soy el Oráculo de Delfos, se puede disentir.

    1. Yo no estoy de acuerdo contigo Carlos. Tu crítica pasa siempre por el miedo que el librepensamiento pierda su posición de privilegio. Hablas de cuanto ha ocurrido en el momento que se radicalizan las ideas en negativo… olvidas que gracias a eso tenemos vacaciones, SS, 40 horas semanales,… y no es grácias a lógica de mercado.
      El punto 1 lo veo dificil aplicarlo igual como me parece casi imposible una sociedad horizontal. Va a fallar algo seguro pero se puede mejorar. Eso ya justifica la queja y la radicalización.
      El 2, bien ¿si quedan temas para debatir porqué no sacarlos a luz? No se trata de «legislar» se trata de hablar de aquello que preocupa y intentar hacer propuestas (digamos utopías porqué más que nada va a ser para reclamar no para realmente aplicarlas debido al sistema de govierno que tenemos).
      Respecto al 3, mientras ser político sea una «carrera» va haber problemas. Los únicos políticos más o menos «buenos» de nuestro país salen de la trinxera, de luchar por alguna causa y no por tener un trabajo rentable. Y no podemos esperar una revolución cada dos por tres. Los tenemos crudo. No son aprovechados pero si se convierten en clase social se distancian de la gente que representan y sus aportaciones tienen poco sentido.
      Y finalmente el 4… primero demuestra que un banco privado tiene por narices que funcionar mejor que uno público y después te escucho porqué, en Lerida ,por ejemplo, se ha hecho una campaña muy ilustrativa en donde se demuestra que de cada euro destinado a ayuda social se pagan 1900€ en bancos (esos últimos años) para que no se hundan. Bien… explicaselo a famílias que no tienen ni trabajo ni nada. Al final resulta que ya los bancos liberales participan del Estado pero este poco les puede decir respecto a sus modos y maneras de funcionar.
      Aquí te mando otro artículo para entender porque la gente sale a la calle… http://blogs.publico.es/dominiopublico/3467/los-ricos-y-la-deuda-publica/
      Una última cosa… si te gusta la história trata de hacer análisis y no valoraciones en tanto que historiador. Pasas de un lado al otro demasiado rápido a mi parecer.
      Saludos!

      1. Es perfectamente lícito no estar de acuerdo conmigo, Joan, así que su crítica es bienvenida. Además, aunque no tengamos la misma forma de pensar, se usted expresas con eduación, y eso se agradece. Empezaré por el final: es posible que pase muy rápido del análisis a la valoración, pero es que estos dos artículos no son textos de historia -de esos hay muchos otros en mi blog-, sino de opinión. Cuando quiera escribir una historia sobre el 15M, lo primero que haré será dejar que pase tiempo, porque empezar a escribir historia de algo que está sucediendo es muy complicado. En definitiva, aquí plasmo mi opìnión, y esta contiene análisis y valoraciones.

        Ahora vamos con su introducción. Es cierto que la lógica del mercado no nos ha conseguido la Seguridad Social, las 40 horas semanales o las vacaciones… Ahora bien, no olvide quienes son los dos padres de la Seguridad Social y del Estado del Bienestar a nivel mundial: el canciller alemán Otto von Bismarck y el ministro de Trabajo británico William Beveridge, un amigo de los terratenientes alemanes y un barón británico. En fin, no son precisamente unos revolucionarios, sino unos reformistas como mucho. En España, por mucho que a los demócratas nos escueza, la Seguridad Social la creó Girón de Velasco, falangista y ministro de Franco. En fin ¿dónde está la revolución que según usted produce esos cambios? Se podría argumentar que eso lo hicieron por la presión de los revolucionarios. Podría ser, aunque dudo mucho que a Franco le importara mucho esa presión a finales de los años cuarenta. No obstante, si admitimos que es por la presión de brotes revolucionarios hemos de acudir a los pensadores, a los grandes teóricos del movimiento obrero, a los que dan argumentos a aquellos que luchan. Por tanto, no subestime usted el poder del pensamiento, porque yo a Marx o a Bakunin no me los imagino en las trincheras, sino entre libros y papeles.

        En el punto 1 estoy completamente de acuerdo. No hay sistema perfecto, por tanto, algo fallará; aún así es lícito buscar que las cosas mejoren. La gran diferencia entre los dos es que yo creo que mejorarán de una manera y usted de otra ¿Quién tiene razón? No lo se, pero las encuestas, el apoyo que está perdiendo Sol entre la ciudadanía y los resultados de las pasadas elecciones demuestran que la población española es partidaria de una reforma moderada. Quizás la reforma radical sea la buena, no lo niego, pero hay que respetar la voluntad del pueblo ¿no cree?

        El punto 2 es de una lógica aplastante: cada uno puede debatir lo que quiera y sacar a la luz pública lo que desee. Yo tengo mi punto de vista sobre lo que falla y espero sacarlo a la luz en futuros artículos. Usted, y tantos otros, tienen su punto de vista, y es muy respetable. El problema viene cuando una minoría de pensamiento radical trata de convertirse en la voz del pueblo. Sol no ha legislado nada, es cierto, pero se ha autoproclamado «voz del pueblo», y eso no es cierto. Hay millones de españoles que no se sienten representados por el 15M, así que no nos otorguemos títulos que no nos pertenecen.

        El punto 3 es el que más problemas me crea ¿usted sabe quién es el único gobernante español ha salido de la trinchera en el último siglo? No es difícil de adivinar: Franco ¿Sigue pensando que deben salir de la trinchera? Es una broma, no se enfade, ya se que habla en lenguaje figurado. Lo que trato de decirle es que quizás los políticos de carrera no sean los adecuados -ahí estoy con usted-, pero tampoco los revolucionarios. Necesitamos políticos formados, honrados, con ganas de servir al pueblo y que no dependan de su cargo público para alimentarse; que tengan posibilidades de desempeñar un empleo si la política les cierra las puertas.

        Sobre el punto 4 le diré, de entrada, que no me defino como un liberal, por tanto, no me veo en la obligación de defender a los bancos. Creo que el sector financiero ha hecho muchas cosas mal, no me cabe duda, y el Estado les ha permitido muchas tropelías. De todos modos, no creo en la nacionalización de los bancos, lo siento. Cuando algo es de todos no es de nadie, y, por lo general, se derrocha más. No hay más que ver como funcionan los entes públicos de este país: todos endeudados y con escasa productividad. Por otro lado, no me parece un argumento muy sólido eso de «demuestra que un banco privado tiene por narices que funcionar mejor que uno público y después te escucho». Tranquilo, yo no le voy a pedir que me busque, por ejemplo, una televisión pública más rentable que las privadas, porque creo que un debate va más allá de esos brindis al sol. Ahora bien, el ejemplo de las televisiones es bueno para comparar la rentabilidad de lo público y de lo privado, pero eso nos llevaría muy lejos; y, como ya le he dicho, no soy un liberal, tengo cierta sensibilidad socialdemócrata y entiendo la necesidad de algunos servicios públicos. Ahora bien, se de sobra que no son más rentables que los privados; su valor no está en la rentabilidad, sino en la subsidiariedad.

        Por útlimo, no me siento responsable de decirle nada a las familias que no tienen trabajo. Tienen todo mi apoyo y mi solidaridad, pero yo no gobierno este país, no soy presidente del FMI, no soy dueño de ningún banco… sólo soy un joven de 27 años que, después de 3 años sin trabajo he conseguido, con mucho esfuerzo, un empleo estable. Por tanto, no me haga culpable de una situación que yo no he creado, y tampoco piense que sus soluciones la van a solventar. Creo que el camino hacia la recuperación económica va por otro lado.

        Muchas gracias por su comentario, y por su buena educación. No estamos de acuerdo, pero siempre es bueno intercambiar impresiones.

  6. Gracias Jacques por esta interesante aportación. He de reconocer que, de momento, tan sólo he ojeado tus artículos sobre el 15M; no los he leído completos (pero lo haré). Por tanto, no se si estamos de acuerdo o no en el análisis de lo que ha pasado, lo que está pasando y lo que pasará. De entrada me atrae mucho la información que das acerca del funcionamiento de la acampada de Sol. Gracias.

  7. También a mí me ha parecido muy acertado tu análisis. De hecho, estuve en la manifestación del 15M en Madrid pues seguía a democraciarealya desde sus inicios. Desde un primer momento desconfié de la acampada que siguió a la manifestación aunque luego, el éxtasis mediático a la que se vio sometida, me produjo confusión. Resultaba difícil calibrar lo que estaba pasando.

    Coincido en la necesidad de un acuerdo de mínimos que facilite la unidad de acción. En mi caso abogo por una reforma de la ley electoral, por listas electorales abiertas y por la máxima transparencia en el gasto público y en el patrimonio de los cargos electos. Son medidas asumibles por amplias capas de la población que contribuirían a higienizar el sistema.

    La incorporación de grupos organizados con intereses particulares suma, en apariencia, pero acaba restando cuando introducen sus reivindicaciones. Y, sí, también coincido en que debemos presionar a los políticos para que hagan suyas las reclamaciones, en lugar de tratar de imponer un quimérico sistema alternativo, y en que esto no ha hecho más que empezar.

    Desde mi blog pondré un enlace, si te parece, a tu artículo. Creo que merece la pena contribuir a difundirlo en la medida de nuestars posibilidades.

  8. Es muy posible que el campamento de Sol desaparezca a causa de su radicalización pero creo y quiero creer que la llama se ha encendido.

  9. Que fácil es teorizar sobre asuntos que no le afectan a uno, (o cree que no le afectan). Puede ser que el fenómeno 15-M se disipe, se radicalice o se transforme un conjunto de ideas descafeinadas y manejadas por los de siempre.
    La realidad, es que si no existen cambios profundos como una Ley Electoral justa, el regreso de los impuestos progresivos, una planificación del sistema económico por parte del estado, una separación de poderes efectiva (ejecutivo, legislativo y judicial), un sistema financiero que no esté al 100% en manos privadas, etc. Si no existen estos y otros cambios, cientos de miles de ciudadanos seguiran viviendo la expulsión de sus casas si nisiquiera poder empezar de cero, mujeres fregando escaleras ocho horas diarias por 700 euros, contratos de un día o incluso de unas horas… y encima con la espada de Damocles con el desmantelamiento del «estado del binestar», en fin, no es como para hecharse a la calle.

  10. Hola de nuevo Carlos: Creo que, como ya he intentado decirte en comentario a tu artículo anterior sobre el 15M, pasas por alto un punto muy importante en tu análisis de las causas y la naturaleza de esta crisis: esta crisis es una gran crisis económica y financiera, de eso no hay duda, pero la base que la ha propiciado es la sumisión del poder político elegido en las urnas al mandato de los mercados y los las inercias y movimietnos de los bancos y sus dispositivos. Lo verdaeramente indignante se te escapa, no al movimiento 15M: esa sumisión del poder político a los agentes de la economía neoliberal que provocaron la crisis, que no sólo no han arrimado el hombro para sacarnos de ella, sino que (he ahí el máyor escándalo) no han parado de beneficiarse de ella y a costa del dinero de los ciudadanos, sus derechos laborales (diezmados como nunca antes desde el siglo XIX por las recientes reformas laborales) y su seguridad social, que no para de ser, poco a poco, desmantelada al ponerla al servicio de los poderes privados. Si «radical» es pedir, según tú, la nacionalización de los beneficios para devolver a los ciudadanos los derechos y la seguridad social que les corresponde, además de al menos una parte (qué menos) de lo que los Estados les han dado a los bancos, pues hoy por hoy la decencia democrática y la coherencia con los ideales de justicia, democracia, libertad e igualdad que pareces defender de palabra, pide ser «radical». Porque, a ver ¿por qué no han de ser nacionalizados los bancos o una parte de ellos SI ésa sería la herramienta para devolver a los ciudadanos lo que se les ha robado y se les sigue robando desde el estallido de la crisis? ¿Qué les ves de «demoníacas» a las soluciones colectivistas en barrios, partidos y demás organizaciones? ¿Tan poco compatibles con la democracia las percibes? ¿Crees que la política democrática ha de seguir siendo exclusiva de los partidos? No defiendo los maximalismos de muchos libertarios o anarquistas que dejan oir sus voces en las plazas del 15M; yo también pienso que no todos los partidos ni todos los políticos son iguales ni mucho menos que sean todos corruptos. No creo, hoy por hoy, en la viabilidad de algunas propuestas que se han oído, pero participo en el movimiento y tengo la percepción de que los radicalismos que tú temes, ni son todos alejados del pueblo que tú denomidas «moderado», ni son las consignas que están ganando los votos mayoritarios de las asambleas que se siguen haciendo para acordar la tabla de «mínimos» y de eso el comentarista Antonio (25 de mayo, 1:50 PM) ya te ha dado una pequeña lección, con todos los respetos. También en mi barrio, Ruzafa, de Valencia, en su primera y hasta ahora única asamblea (la de la plaza central sigue en pie y ya veremos hasta cuándo, no es lo más imprtante ahora) se está por conseervar y ratificar los 10 puntos que formaban una especie de «decálogo» de propuestas de la Acampada Valencia 15M y que te invito a que veas en su web: desarrollan un poco más los 4 puntos que tú santificas, pero no olvida el control ciudadano de los bancos (o democrático, es decir, político-democrático) verdadero caballo de batalla para que este cruel sistema neoliberal que tiene en solfa a toda la ciudadanía y su misma soberanía por sumisión vergonzosa de los gobernantes elegidos a los mandatos de los poderes financieros que nadie ha elegido, se acabe por transformar, es decir, dejar paso a otro sistema. Porque sí, Carlos, el problema es de sistema, no sólo de pequeñas reformas, y no es compatible, ya lo ha demostrado sobradamente, el neocapitalismo neoliberal con la democracia y la dignidad, libertad e igualdad de oportunidad de los ciudadanos. por eso la mayoría 15M tiene claro (no así al parecer tú) que es el propio funcionamiento de ciertas bases del sistema lo que hay que cambiar. Pacíficamente. Con toa la tecnología y los apoyos de partidos y asociaciones qu se quera, todo lo lentamente y moderadamente que se necesite, pero paso a paso, sin prisa pero sin pausa, hasta ir a la raíz. Por eso hay que ser algo radicales y no demonizar beatamente la palabrita, como tú pareces hacer en tus escritos. Te invito a leer a los analistas economistas y politólogos de Attac y el propio libro de este mayo que es Reacciona, la secuela del Indignaos de Hessel. Un saludo.

  11. Estimado Gregorio, en primer lugar, gracias por tu comentario. El primer punto de desacuerdo entre tú y yo creo que está en lo relativo a la dificultad o sencillez de teorizar. Desde mi punto de vista, que no es el único, y mucho menos es dogma, leer mucho sobre una cuestión (de un lado y de otro), seguirla hora a hora, reflexionar sobre ella, tener ideas propias y plasmarlas en un papel, es un esfuerzo significativo. Así que, por favor, no minusvalores la reflexión, porque es precisamente lo que se pretende en Sol. O acaso a ti no te molesta que los más pro-sistema digan que es muy fácil sentarse en una plaza y soltar propuestas. Yo valoro las reflexiones, me gusten o no, y no me parecen cosa fácil. De hecho, valoro mucho lo dicho por «jcarlos», aunque no coincida en algunos puntos (mañana con tiempo respoderé, con educación y abierto al diálogo).

    La segunda cuestión es dilucidar si esto me afecta o no. Yo, para empezar, pertenezco a la generación mal llamada «pérdida». Esa que está soportando un 50% de tasa de desempleo. Por suerte yo pertenezco al 50% que trabaja, pero no ha sido fácil. Me emancipé a los 18 años, pagué mis estudios universitarios gracias a trabajos temporales como la vendimia, las clases particulares o el montaje de escenarios de teatro. A esto añádele que, por falta de fondos, tuve que pedir un importante crédito bancario a los 20 años (y todavía no lo he terminado de pagar). Con 23 años, un buen expediente en mi primera carrera, una tesis en camino, y con una segunda carrera universitaria comenzada, salí al mercado laboral. Sólo a los 26, y con carácter temporal, he conseguido mi primer trabajo. Es más, desde que soy profesor me han bajado un 16% de mi sueldo. En definitiva, a mi todo esto me afecta. Si nuestra opinión no coincide en algunos puntos es porque, como pasa comunmente entre seres humanos, no estamos de acuerdo. Pero esto me afecta a mi, a mis familiares y conocidos (muchos de ellos en paro).

    Mi idea de reforma es más light que la tuya, lo reconozco. Entre otras cosas porque creo que es necesario que lo acepte la mayor parte de la sociedad, y hoy por hoy hay cosas que salen de Sol, quizás muy buenas, que a la inmensa mayoría no le gustarían. Yo abogo por un acuerdo de mínimos, de consenso y aceptable por buena parte de la sociedad. Mi único consuelo hasta ahora es que he recibido críticas de los que pensáis una cosa y de los de la contraria. Eso fortalece mi postura por razones obvias.

    Al margen de esto, y pidiendote disculpas por no contestar a todo lo que dices (es mucho y parte lo meteré con la respuesta a «jcarlos»), te diré que sólo estoy parcialmente de acuerdo contigo en lo relativo al estado del bienestar. Es cierto que la crisis está contribuyendo de manera notable a su desmantelación. Sin embargo, esta tenía que llegar, más tarde, pero tenía que llegar. La base de este sistema es puramente demográfica, y desde hace 20 años la tendencia es claramente la inversa. Del bienestar han disfrutado casi tres generaciones, porque la pirámide de población lo permitía. Eso, con independencia de la crisis, tenía los días contados. Es una pena, porque para mi es un gran invento, pero si la demografía no lo permite, pues habrá que buscar alternativas.

    Lo dicho, gracias por comentar. Estoy abierto a seguir hablando y aprendiendo.

  12. J. Carlos, esta vez seré más breve por tres razones. Primera: algunos de los puntos que tratas ya los he respondido en el comentario que hice en el otro artículo. Segunda: este comentario tuyo tiene menos contenido que el primero; es más coger una idea y darle vueltas poniendo ejemplos concretos (que te agradezco mucho porque ayudan). Tercera: no creo que tenga sentido entrar en cada pequeña batalla, así que daré sólo una idea general.

    Puede que tengas razón en muchas cosas de las que dices, o puede que no. Tú tienes tus ideas, muy respetables; yo tengo las mías, que merecen al menos igual respeto; y los que me critican desde el ámbito neoconservador tienen las suyas, que yo, al menos, respeto ¿Quién está en lo cierto? Cada uno dirá que su postura es la correcta, y así podríamos caer en un diálogo de besugos eterno.

    Propongo una salida a todo eso. Vivimos en una democracia, o al menos así debería ser y eso, precisamente, buscamos. Pues bien, preguntémonos qué quiere la inmensa mayoría de los españoles. Tengo una respuesta: no quieren lo que tú propones. Como te dije en el comentario al otro artículo, la mayoría huye de las opciones radicales.

    Incluso aunque tuvieras razón, y estando en tú derecho evidente de defender tu postura, no has de olvidar que esto es democracia, y que en democracia se decide por mayoría ¿También el error? Si, incluso el error. Los ciudadanos quieren, hoy por hoy, trabajo y una reforma en algunos aspectos del sistema político. Como comprenderás, de ahí a lo que tu propones, hay un mundo.

    Por supuesto, podría suceder que esto cambiara. Podría pasar que las nuevas generaciones abrazaran tus ideas. Entonces, no me cabe ninguna duda, se impondrían. Es más, dejarían de ser radicales, pues la población las respaldaría.

    Mira, 15M es un movimiento muy importante desde mi punto de vista; lo valoro mucho. Me parece algo muy interesante, que ha dado que hablar y que seguirá dando que hablar. Sin embargo, aún no ha triunfado. Y, precisamente, no ha triunfado porque la mayoría de la ciudadanía no está con él. Yo no juzgo sus ideas, simplemente me parece evidente que si el 22M hubiera habido 8 millones de votos nulos o blanco, aquí hubieran cambiado cosas ya. Eso sí, no descarto 15M como un movimiento a largo plazo, como un corredor de fondo que puede conseguir grandes cosas en el futuro. Pero eso es futuro, y aquí estamos hablando del presente.

    Por mi parte nada más. Agradecerte de nuevo tu aportación y plantearte una cuestión: una vez que los bancos sean nacionalizados y ese dinero vuelva al «pueblo» ¿qué hará el «pueblo» con él?

  13. Solo queria exponer mis impresiones respecto a este movimiento, Yo, por suerte o desgracia, rondo los 40 años, tengo trabajo «estable» y una casa que terminaré de pagar a los 65… Estoy totalmente de acuerdo en las reivindicaciones primigenias, principalmente que se cambie la ley electoral para que todos los votos tengan el mismo valor, y esta cuestión me parece mucho mas importante de lo que aparenta por dos razones: la primera y mas obvia es que ciertos partidos mayoritarios, y regionales reciben mucha mayor representatividad que la que les corresponde, y la segunda y muchísimo mas importante: El «voto util». El voto util es una forma de coacción que utilizan estos partidos para evitar la dispersión del voto, esto unido al voto del miedo (voto a este para que no salga el otro, aunque este no me guste) impida que los nuevos partidos políticos tengan apenas oportunidades. Por lo que en mi opinión, este movimiento se debiera centrar solo en estas cuestiones, y si luego se quiere nacionalizar la banca o peticiones por el estilo, una vez puedas «jugar en igualdad de condiciones» fundes o apoyes un partido político que propoga esa medida, si empezais a incluir vuestras reivindicaciones políticas, no conseguireis nada, si las reivindicaciones se centran en cuaestiones que en una democracia debieran ser obvias: ley de electoral, control sobre la actividad política, independencia del Poder Judicial y relación más fluida entre partidos y ciudadanos. con solo estas propuestas consguiréis, no solo mi apoyo, sino el de muchísimos mas, amen de que si empezáis a hacer reivindicaciones políticas, muchos medios de comunicación afines a determinados partídos políticos, tendrán munición suficiente para deslegitimar este movimiento máxime cuando una de las principales tareas de los medios de comunicación es la de crear opinión, cosa que muchos intentan hacer para perjuicio de este movimiento.

  14. Hola, soy una de las miles de personas que salieron a la calle el 15M ilusionados porque el cambio era posible si todos nos uníamos. He participado activamente en el mantenimiento de la acampada de Sol y en algunos de sus grupos de trabajo y comisiones, y he compartido mis opiniones con personas muy distintas allí.
    Hay una energía muy positiva en la mayor parte de la gente que se ha acercado a Sol estos días, pero lo cierto es que en las distintas asambleas, grupos de trabajo y organización en general, reina la manipulación, la censura (y consiguiente promoción de la autocensura), el secretismo y la desinformación. De momento, se ha conseguido que muchísimas personas con buenas intenciones y ganas de trabajar por una sociedad mejor, desperdicien su energía e ilusión, pero lo peor de todo es que esas personas no saben para quién trabajan.
    Democracia Real Ya está manejado por un grupo de «iluminados» (no confundir con los Iluminattii) que creen que la transformación radical (de raíz) de la sociedad capitalista sólo se puede llevar a cabo mediante una lenta y progresiva reeducación individuo a individuo, en la que por supuesto, ellos son los «profesores» (curiosamente, esta corriente está muy extendida en ciertos grupos políticos de la Autónoma y Complutense, con gente como Carlos Taibo a la cabeza (sí, el que dio el discurso en la puerta del Sol el 15M)
    La idea de la Democracia Real es una corriente de cierta fuerza en determinados círculos anarquistas y anticapitalista (hay muchos blogs y foros al respecto), y que, por lo visto tiene ya una red internacional bastante consolidada (de ahí, la idea cada vez más creciente en Sol de que esto es un «movimiento a nivel internacional».
    Esta es mi opinión a partir de lo que he visto en persona y de lo que he ido leyendo en internet. Ojalá me equivoque y todo esto sea realmente algo espontáneo y no una estrategia diseñada para utilizar a miles de personas en aras de un fin que no comparten y mediante técnicas de manipulación a pequeña y gran escala. En cualquier caso, animo a todos a acercarse por las asambleas y grupos de trabajo y sacar conclusiones propias. Esto está pasando aquí, no caigamos en la trampa de las versiones oficiales…
    Por último, lanzo una pregunta/reflexión: ¿a quién beneficia que cientos de miles de «indignados» desperdicien su energía e ilusión en burocracias asamblearias y debates de falso consenso en lugar de actuar realmente contra la clase política y el sistema?

  15. Juan, debo de reconocer que me faltan datos sobre posibles teorías de la conspiración. Ahora bien, no soy muy partidario de ellas, la verdad ¿A quién beneficia todo esto? No sabria decirlo. De momento mi opinión, que está abierta al cambio, porque también los acontecimientos cambian día a día, es que de un movimiento moderado, con unas pocas ideas reformistas y con la simpatía de la mayor parte de la población, se ha pasado a otra cosa. Hemos llegado a una situación en la que un grupo de personas, a veces organizaciones, con ideas más radicales que las iniciales, han tomado el control. La primera consecuencia: la perdida de esa simpatía que hacia el 15M sentían los ciudadanos. Es una pena, porque hemos pasado de algo que podía traer el cambio y que beneficiaba a todos a caer en manos de una minoría con intereses más particulares y con posturas maximalistas. Yo, aún así, soy optimista, pues creo que surgiran más 15M y que alguno logrará esos objetivos de reforma; esa reforma que, para mi, es necesaria en nuestro sistema. Pero una vez más, decirte que no estoy con las teorías de la conspiración. Gracias por tu comentario.

  16. Sentado en un sofá se teoriza muy bien. Cómo ha cambiaqdo el mundo: resulta que ahora pedri los derechos fundamentales, trabajo, vivienda, etc., es ser radical. Pues sí, yo también soy radical entonces. ¿Algún problema?

    1. Ningún problema, puede ser usted lo que más le guste. Aunque queda patente en mis artículos que yo soy partidario de las reformas moderadas (pero reformas), respeto la libertad de cada uno para ser lo que desee. Ahora bien, respete usted mi libertad de expresión y mi trabajo. Porque lo que he escrito no es fruto de unas horas en el sofá, sino la consecuencia de años de estudio a los que se añade una reflexión que, pudiendo ser desacertada en algunos puntos, se ha intentado hacer desde una posición de honradez intelectual.

      Usted puede salir a la calle, está en su derecho, incluso yo lo he hecho 5 veces en los últimos 3 años por diversas razones (en algunos de esos casos como organizador). Eso si, no desprecie la reflexión, porque entonces su salir a la calle no se diferenciará en nada del de una manada de ganado vacuno. Me cuesta mucho creer que esa sea la manera de pensar de las personas que están en Sol; vamos, creo que antes de salir a acampar hubo mucha reflexión y madurez. Por tanto, si está con el 15M, no desprecie usted la reflexión.

  17. Paree como que sol se puede decir pueblo cuando el tipo de propuestas que se realizan son la pura perpetuación del modelo económico y social que tenemos, pero con unos pequelos repuntes insignificantes. Quiero decirte una cosa. Es un mal análisis prque es completamente falso. Para empezar, desde Sol no se ha establecido una tabla de propuestas radicales. Lo que ha ocurrido en Sol ha sido el establecimiento de formas de participación democráticas de la ciudadanía. Se estuvo a punto de caer en el error (y por unos dias se hizo) de seguir la corriente de los medios de comunicación y de los partidos políticos, y establecer un «programa electoral». Se aprobó así en asamblea una serie de medidas dispares que provenían de los grupos de trabajo. Sin embargo, posteriormente se vió que los canales de partcipación aún no estaban suficientemente consolidados y se echaron para atrás estas medidas, para que se sguigiera investigando, en torno a ellas y a otras muchas propuestas, en los grupos de trabajo, que debían adquirir mayor madures, hasta que los canales participativos fuesen revisados y mejorados. Ahora se está actuando con muchas más cautela, y el ritmo es más asequible (no podemos esperar que toda la ciudadania se ponga de acuerdo en una semana, es una quimera, se necesita un proceso algo más largo). Por tanto tu análisis es falso. No refleja la realidad. Y estoy de acuerdo con aquel comentario que dice que desde el sillón sólo se puede ver la televisión, leer el periódico y navegar por internet, que no dudo que muestren parte de la realidad. El resto está en la calle.
    Y también decirte que, señor sociólogo, a lo mejor hay gente que vivimos bastante peor que tú, y que no es que queramos, sino que necesitamos un giro en la política económica y social que se está dando. Es muy fácil juzgar, pero muy difícil actuar, por una vez que la gente está interesada en actuar, no es responsable atacar a la iniciativa popular.

    1. Creo que mi respuesta debería tener dos partes, y así voy a proceder. En la primera de ellas no tengo más remedio que reconocer que usted podría -no digo que la tenga, sólo que podría- tener algo de razón. La fecha de publicación de este artículo no es de ayer, sino de hace exactamente una semana, así que hay cosas que ya están desfasadas (es lo que sucede cuando uno se arriesga a escribir sobre actualidad y no a toro pasado). Usted mismo indica que en Sol «se estuvo a punto de caer en el error…». Bien, usted idica un error concreto, yo en mis artículos indico ese y varios más. Pero si usted reconoce que hubo momentos en los que se estuvo cerca del error, entienda que yo hace una semana los detectara y los pusiera en mi artículo. Por desgracia, ahora mismo no dispongo de tiempo para escribir un tercer artículo que corrija el segundo (lo tendré pronto), tal como hice entre el primero y el segundo. De todos modos, sin quitarle la razón en que mi artículo está quizás un poco desfasado (las cosas van muy rápido), creo que existía un acuerdo mayoritario entre los ciudadanos de a pie. Un acuerdo que iba a por la Ley electoral, las listas abiertas, la separación de poderes… Para eso no hacía falta mucho tiempo. Sin embargo, Sol se ha ido enfrascando en una serie de protestas que, además de dividirlos, ha mostrado al conjunto de la sociedad una cara un tanto radical que gusta poco. Son ya muy comunes los comentarios que dicen: al principio me caían simpáticos, pero me empiezan a resultar pesados. Esto, disculpeme, es bastante generalizado en las conversaciones del día a día, y se refleja en las encuestas de los medios, los organismos oficiales y las empresas que se dedican a las encuestas. Usted me dirá que están amañadas. Eso no lo se, sólo se que hace 10 días las encuestas mostraban un apoyo a Sol del 70% de los encuestados, mientras que ahora no pasan del 30%.

      El segundo punto a tratar es lo que yo entiendo como un ataque personal a mi trabajo y a mi libertad de expresión. Mi análisis podría ser falso, pero tengo derecho a decir lo que me de la gana mientras justifique mi postura y no insulte a nadie ¿Por qué usted puede decir lo que le plazca y yo no? En fin, me parece una postura bastante poco democrática, perdoneme. En lo que respecta a como vivo, sólo puedo decir que he trabajado mucho, y que eso me permite estar trabajando ahora y tener un sueldo. Pertenezco a la generación del 50% de paro. Durante tres años he estado en situación de desempleo, con el agravante de que, desde los 18, me emancipé. Si ahora tengo un sueldo es porque he trabajado mucho, pero también he sufrido, y las abundantes canas que tengo a mis 27 son prueba de ello. No quiero decir con esto que la gente que está en paro se lo merezca; conozco mucha gente que ha trabajado mucho y que está ahora mismo está desempleada. Yo he trabajado y he tenido la suerte de encontrar un empleo. Si eso es delito, entonces soy culpable. Si además soy delincuente de atacar la supuesta «iniciativa popular», entonces llevenme a la guillotina. En fin, es que lo que usted dice en su último párrafo es de chiste y recuerda más al terror de Robespierre que a un sistema democrático. Si usted es el pueblo, yo y los millones de españoles que no pensamos como usted ¿qué somos? Debería estudiar algo de historia, caballero.

  18. Pésimo comportamiento el de publicar los emails de la gente que escribe en tu blog como has hecho en el post anterior. Al enviar un correo dice explícitamente «Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados». Las malas artes no mejoran los malos argumentos.

    1. Julio César, tienes razón en lo que indicas. Es evidente que me he excedido como consecuencia de unos ataques que considero injustos e intolerantes. Eso, a pesar de todo, no justifica la publicación de ese mail. De todas formas, no sabía que wordpress ponía ese mensaje sobre la privacidad, pensaba que los mails eran públicos, si no no lo hubiera hecho. Ahora mismo procederé a reeditar mi comentario. De todos modos, queda patente que en este blog hay libertad de expresión, si no fuera así no dejaría publicar tantos comentarios contrarios a mi postura que, a veces, incluso atacan a mi persona y a mi profesionalidad. Dudo mucho que en determinados foros a mi me permitieran tal libertad de expresión. Lo dicho, mis disculpas; procedo a quitar el mail.

    2. Al margen de lo del mail, Julio César, te agradecería que, al decir «malos argumentos» indicaras cuales. Porque da la sensación de que determinadas personas consideran malos argumenos, no los que no se sostienen, sino los que no están de acuerdo con su forma de pensar. Gracias.

  19. Hola buenas, he venido a este post guiado por el post previo. Solo quiero compartir mi experiencia personal en las Asambleas de Sol. He participado en algunas durante las dos primeras semanas, pero desde esta semana ya no he vuelto. En realidad tengo que estudiar para los exámenes y además como estoy trabajando, no tengo mucho tiempo. Respecto a todos los que dicen que es un movimiento espontáneo y que hay mucha gente para llegar a un acuerdo, que las asambleas tienen su ritmo, que ahora están haciendo una auténtica democracia porque la gente se reune en las calles para charlar de política, que han plantado la semilla de una sociedad más crítica y más política. En todo esto, estoy completamente de acuerdo, pero… Sí, siempre hay un «pero», yo no iba a ser menos. Hay un «pero» muy grande, esas asambleas se trasladan a los barrios, se organizan para que la gente hable y participe, pero no participan todos. Este es el grave problema, que no están todos, no están todas las posturas representadas. El consenso asambleario es un método de desgaste que hace que la gente con menos interés o menos posibilidades de participar acabe al final dejándolo. Es por eso que estoy de acuerdo en que actualmente el control de las asambleas están en manos de gente «radical», yo prefiero llamarlos rupturistas con el sistema, gente acostumbrada a moverse en las asambleas, en las facultades y centros sociales autogestionados. Ellos se defienden diciendo que nunca ha habido un «consenso de puntos mínimos», que eso es una invención de los medios que nos manipulan, que lo que están haciendo es crear una nueva democracia desde abajo, que las asambleas solo se representan a sí mismos. Mi opinión personal es que había motivos de indignación, yo fuí por #nolesvotes, y estos grupos se han aprovechado de toda la repercursión mediática para poner en la palestra su propuesta asamblearia de organizar la sociedad. Una idea muy loable y que respeto. Para mí, han desaprovechado una oportunidad, han mantenido su propuesta maximalista de hacer las cosas a su manera, de implantar un nuevo orden social asambleario. Esa es su propuesta, no tienen otra, cada barrio, cada ciudad, de una manera autogestionada coordina con el resto de asambleas y se hacen autosuficientes. Un planteamiento tan simplista, inocente y pusilánime que parece sacado del libro «Hacia la estación de Finlandia» de Edmund Wilson. Las estructuras de poder son más complicadas que eso, Sharp (que también se ha hablado por aquí) sabía bastante de eso. ¿Cómo se puede quitar la autoridad al poder? Mostrando sus mentiras de manera pacífica podrás convencer a la gente que la autoridad somos nosotros y no los políticos que lo ejercen. ¿Cómo se consigue esto? Teniendo un control de nuestros políticos, mediante una democracia más participativa. Aquí es donde quiero llegar, si consigues mediante la presión mediática y el apoyo popular lograr que se consigan medidas reformistas de mejora de la sociedad (ley de transparencia, separación de poderes, democracia participativa, lucha contra la corrupción) es entonces cuando, desde esa regeneración ética y social, puedes dar cabida a todo tipo de propuestas, debidamente debatidas y meditadas para convencer a la sociedad. Por eso, considero que ahora mismo son unos intransigentes al no aceptar un paquete de mínimos que nos de la oportunidad a todos de participar, parecen tocados por una varita divina en la que ellos saben como solucionar todos los problemas mediante sus asambleas. Demostrando así una clara contradicción en sus propuestas, abogan por el asamblearismo para dar más democracia al pueblo pero sin embargo no permiten introducir en el sistema actual esas medidas que nos lleven hacia una democracia participativa en la que quepamos todos. Para mi no existe esa contradicción, la democracia participativa se debe hacer desde asambleas de barrio hacia arriba. Están desdeñando las herramientas para reformar el sistema actual y mejorarlo, ellos insisten: «Nosotros queremos cambiarlo de abajo a arriba, ahí tenéis las asambleas», y se creen que han inventado la rueda. Lo único que pedimos los reformistas es que nos dejen reformar el sistema actual, no os apropieis de la indignación con el sistema. Todos sabemos que está mal hecho, que es mejorable, pero de momento, no todos queremos sutituirlo (al menos yo), ¿con qué? Queremos que sea más humano, ético y social y por eso pienso que con estos puntos básicos vosotros (los rupturistas) también tendréis la posibilidad de convencernos al resto de vuestras medidas.
    Ahora mismo, para mi, las acampadas no representan el 15M, coincido con tu análisis, pero hay una posibilidad de reconducirlo con los puntos en común, si en vez de crear mil comisiones de todos los temas, se hubieran creado comisiones para los cuatro puntos básicos y se lanzarán a los barrios esas propuestas para que se hablen y se llegue a un acuerdo entre todos, eso sería positivo, se reconduciría.
    Hay mil sitios fragmentados en la red que trabajan por estos puntos mínimos, por sacar una especia de manifiesto común que aune a todos en la indignación, una serie de medidas que todos los demócratas no puedan dejar de firmar. Obligarles a cumplir esos cuatro puntos básicos sería un buen objetivo para esta protesta y contaría con el apoyo masivo de la sociedad y sus acciones imaginativas y pacíficas estarían en los medios fomentando el debate político. Ahora mismo la redacción incluso de esos cuatro puntos tiene discrepancias a la hora de incorporar un punto de medidas económicas, algunos abogan porque exista explícitamente, otro consdieran que existe implícitamente al tener un mayor control sobre los políticos o en la posibilidad de plantear un referéndum para implantar esas medidas económicas.
    Y en eso estamos, cada uno trabajando por su lado, desperdigados pero igual de indignados todos, intercambiando ideas y opiniones, dándole salubridad a la democracia y a la política, porque es nuestra y porque nos pertenece.

    Por cierto, el sitio donde estamos mirando esto es en este foro:
    http://15demayo.info/foro/index.php
    Hay un primer manifiesto al que dos partidos minoritarios se han adherido: http://www.red2012.net/

    Un saludo y perdonad por «la charla».

    1. Pardiez, no te disculpes; el comentario me ha parecido magistral. Puede que sea porque estoy totalmente de acuerdo, y eso me lleva a alabarlo, pero además creo que es un análisis muy bueno e imparcial de la situación. Cuando te has referido al desgaste en las asambleas, a ese esperar a que determinadas personas no puedan acudir o tengan que irse, me ha recordado a mi época de universitario. De aquella había profesionales de las asambleas que no tenían otra cosa que hacer. Se discutían tonterías durante largo rato y, cuando la gente que tenía algo que hacer se iba, se decidía lo importante. Dicen que representan al pueblo, pero sólo se representan a sí mismos. Claro, cuando llego yo y escribo lo que pienso se habla de que es muy fácil decir cosas desde un sillón. Pero yo me levanto a las 6:20 todos los días para ir a trabajar, y aparte de mi horario laboral estoy con la tesis doctoral y hago una carrera por la UNED. No puedo ir a las asambleas porque no me lo permite mi horario, y quema mucho que luego te hablen del sillón personas que pueden ir a las asambleas porque no tienen otra cosa que hacer (o no quieren). En fin, gracias por tu comentario y por el link. Le echaré un ojo e intentaré participar. Creo que a las personas que estamos ocupadas no nos queda otra que tener nuestras «asambleas» en la web y las redes sociales. Ánimo con tus estudios.

  20. Excelente reflexión, Carlos, estoy absolutamente de acuerdo. A mí también me da la sensación de que mucha de la gente que sigue acampada ha perdido el norte, a juzgar por lo que me cuentan algunos amigos que están ahí. Están ensimismados, han perdido la conexión con la realidad y con la sociedad. Lo demuestran precisamente con algunas de las críticas que te hacen aquí. Me dejan pasmada afirmaciones como que «Lo que ha ocurrido en Sol ha sido el establecimiento de formas de participación democráticas de la ciudadanía» (Pablo). ¿Cóoomooo? ¿De participación en qué? ¿Con qué derecho se autoerigen en lugares de participación ciudadana? ¿Es que no se dan cuenta los acampados de que sólo se representan a sí mismos, de que sus propuestas no tienen respaldo? Si tienen propuestas concretas que quieran llevar al Congreso, por ejemplo, que las redacten y recojan firmas como todo quisqui, pero que no se crean que son quién para exigir nada desde la plaza. Lo que han establecido es un foro de discusión, nada más, con la misma legitimidad y representatividad que un chat o una tertulia de bar. Lo que me parece el colmo es que se digan cosas como «no es responsable atacar a la iniciativa popular». Primero, porque no son quién para darte permiso para opinar. Segundo, porque no sé por qué se consideran a sí mismos «la iniciativa popular». Son «una» iniciativa, y además no particularmente «popular». Me parece sorprendente que no entiendan que su diagnóstico del problema y de las soluciones no es el único posible y que si la mayoría de la sociedad no apoya medidas como nacionalizar la banca no es porque esté dormida, apática o cómodamente sentada en su sofá, sino porque no está de acuerdo. Su actitud puede interpretarse de dos maneras: 1) Se han dejado llevar y no son conscientes de que no representan al conjunto de la sociedad española (osea, les ha pasado lo mismo que a los políticos que critican). 2) Son unos aprovechados que han querido utilizar una causa común que movilizaba a mucha gente para presentar un programa muy específico como si tuviera más apoyo del que de verdad tiene (osea, no son «como» los políticos, sino que «son» políticos). En realidad, creo que se dan las dos cosas: hay bienintencionados que simplemente han perdido la conexión con la realidad y hay aprovechados con una agenda política muy concreta.

    1. Gracias por la alabanza al artículo, y sobre todo por tus palabras sobre la «iniciativa popular». No creo que tenga sentido que yo diga más sobre eso porque tú lo has dicho todo. Simplemente añadir que, desde hace unos días, las críticas a estos dos artículos míos no se basan en argumentos, sino en la intolerancia. Los radicales no están de acuerdo, pero no porque el artículo esté mal (que podría estarlo, sino simplemente porque no concuerda con lo que ellos piensan. Así, en vez de atacar con argumentos, tienden al ataque personal (del que ya estoy cansado) y mencionan sin parar el famoso sillón (por cierto, ni 30 minutos al día le doy uso). Aún así, con ellos he practicado una política de transparencia y libertad de expresión: todos sus comentarios han salido publicados tal cual los escribieron. Hay sólo unos artículos que no publico: los insultos directos que, sobre todo, vienen de la extrema derecha, aunque también -los menos- de los indignados.

      Me parece muy interesante la distinción que haces al final sobre los bienintencionados y los aprovechados (yo los llamaría grupos antisistema organizados o «de toda la vida», porque existen desde hace años); mi enhorabuena por ella. Pronto sacaré un tercer artículo bajo el título «De Sol a sol», allí recogeré mis reflexiones de la última semana. Gracias por el apoyo.

  21. Hola carlos,
    Acabo de leer tu articulo, y no voy a negar que me ha entrado cierto pesimismo, cierta sensacion de desorientacion y de hastío…
    Como tantos estudiantes por estas fechas, tengo examenes, y por tanto la absoluta obligación de estudiar, debido a esto, no he podido seguir las acampadas todo lo cerca que me hubiese gustado… de todas maneras te dare mi opinion.

    Creo sinceramente que nada de lo que has dicho es incierto, es más, si me has deprimido un poco con la lectura de tu articulo quiere decir que has «tocado hueso» pero mas que dedicarte a hacer un análisis sobre a donde se ha llegado seria importante ver porque se ha llegado??, porque se han marchado los moderados??,
    cuando yo estube por primera vez en la asamblea valenciana, escuche cosas horribles, carentes de sentido y propias de discusion de borracho utópico en proceso reflexivo, escuche gente que aclamaba por la nacionalizacion de bancos, escuche que deberiamos ser como cuba, vi radicalización, vi como la gente aclamaba a un tio que microfono en mano proclamaba vivienda gratis, subidas de sueldo y bajada del horario laboral, escuche a gente pidiendo la cabeza de empresarios… esto es una realidad, en un movimiento social como este vas a ver multitud de opiniones..
    y ahora te preguntas.. porque no hablaba la voz de la razon, porque no habia moderacion??? esta claro…. falta de madurez, pero tanto de los que estaban alli, como de los que no…. es muy facil decir, bah esos son comunistas, bah esos son perroflautas, no los apoyo.. pero??? quien son esos?? esos deberias ser tu¡¡¡ no estar en el sofa mirandolos con desprecio….. todo esto surge cuando la gente moderada se queda en su casa atendiendo a la manipulacion televisiva y «viviendo a las suyas» mientras que utopicos y radicales intentan llevar esto a dios sabe donde.
    Eso, carlos, es la lacra de nuestro pais, no se que tipo de complejo existe, pero es grande, seguro.. cual es la razon por la cual debemos siempre rendirnos y abandonar un movimiento de este estilo????, no va a funcionar, no vas a cambiar nada…. yo me pregunto quien ha sido el genio que ha construido nuestra sociedad, es sinceramente el pueblo perfecto, manso y consumista, la ha hecho a conciencia, una obra de arte.

    El dia que esos complejos acaben, este pais volvera a ser serio, mientras tanto seguiremos siendo un nucleo de consumo europeo, que de vez en cuando debe ser rescatado para seguir comprando, mientras nos sumimos en la incultura y los caciquismos.

    1. No te falta razón, aunque yo matizaría algunas cuestiones en torno a la pasividad de los moderados. Esa pasividad tiene ciertas razones que la justifican y otras que no. De momento permíteme que no te conteste y te emplace a mi tercer artículo -«De Sol a sol»-, que saldrá está tarde. En él abordo buena parte de la problemática que planteas. Gracias, no te hundas en el pesimismo y ánimo con tus exámenes.

      1. Dije que «De Sol a sol» salía esta tarde, pero me ha sido imposible terminarlo. Espero tenerlo pronto. Perdón por la espera.

    2. Antonio, no te deprimas más de la cuenta ni asumas que los moderados son mansos y que porque no están en las asambleas no están haciendo nada. Las asambleas no son la única forma de ser crítico y de aportar algo a la sociedad. Muchos moderados fueron a la manifestación del 15M pero simplemente luego no se quedaron en las plazas. Otros escriben cartas a periódicos, tienen blogs, hacen tesis doctorales o contribuyen en asociaciones u ONG’s de todo tipo. No desprecies tú las mil maneras que hay de intentar mejorar poco a poco la sociedad. A ver si ahora va a resultar que hasta que acamparon algunos en las plazas nadie había hecho nada ni se había preocupado por nada. Lo que nos pasa a los moderados es que desconfiamos de las revoluciones, y creo que cualquiera que examine un poco la Historia puede ver que algo de razón tenemos. Los moderados no pasivos también hemos intentado discutir muchas veces con los que son menos moderados y ya hemos comprobado lo productivo que es. Eres joven, quizá por eso sobrevaloras la acción. Otros preferimos reflexionar más y adoptar estrategias menos conspicuas pero más eficaces a largo plazo. De las 42 comisiones de Sol en unos meses no quedará casi ni el recuerdo.

      1. Acertado una vez más tu comentarios, aunque tengo algunos pequeños -mínimos- peros. Me los guardo, como en el caso anterior, para mi próximo artículo. Gracias por tu acertado comentario.

  22. Como vemos, y por suerte, no ha sido el ocaso del 15-M. Ha habido dificultades y se han remontado. Las violencias (de eso ya hay mucha evidencia documental) han estado jaleadas por la propia policía (o mossos, llamadlos como a Dios, con distintos nombres). Y no ha sido el final, sino el principio porque como dijo alguien, lo PEOR de 2011 aún será mejor que lo MEJOR de 2012, tal es el panorama social y economico que se avecina. Suerte que ha nacido el 15-M, por que si no aquí iba a habar hondonadas de tortas. Un saludo.
    http://unbloceducat.wordpress.com/2011/05/19/206/

    1. Gracias Paco por tu comentario. Puedo estar de acuerdo sólo en parte, aunque en buena parta. Considero que el panorama económico es malo y que existe un riesgo claro de acabar a tortas, como en Grecia. También considero muy interesantes los movimientos que, como el 15M, agrupan a la población para reclamar sus derechos y para manifestar su opinión. Concuerdo contigo en que el 15M ha tenido dificultades, y de hecho las ha superado. Ahora bien, ha pagado un precio muy alto por los errores que se han cometido. En primer lugar, ha perdido la simpatía que por el tenían la inmensa mayoría de los españoles en torno al 19 y 20 de mayo. Claro que tiene partidarios, y muchos, pero cada vez tiene más detractores, y el número de indiferentes se incrementa día a día. En las encuestas se ha pasado de un 70% de apoyo ciudadano a menos de un 20%. Eso es lo que yo llamo ocaso. Ocaso para el conjunto de la población, pero no para un grupo. El 15M va camino de convertirse en la voz de un grupo en lugar de ser la de toda la población. Ambas opciones son muy respetables, pero yo prefería la segunda. Del 15M han salido propuesta que repelen a más de uno, y cada vez está más controlado por organizaciones con un claro perfil ideológico (no hay más que ver quiénes firmaron la solicitud para que tuviera lugar la manifestación de hoy). Me puedo equivocar, pero creo que a muchos les pasa lo que a mi: el 19 de mayo el 15M me representaba, hoy no. Hoy representa a unas personas e ideas muy concretas que yo respeto, pero que con las que no me siento identificado (o por lo menos no en un porcentaje asumible). Por eso sólo puedo decir que, aunque felicito a los organizadores del 19J, no estoy con ellos como lo estaba hace un mes.

  23. Hola Carlos, Muchisimo tiempo despues de su publicacion he leido su post y, sinceramnte, no estoy nada de acuerdo. Estoy de acuerdo en que lo cuatro puntos que se pidieron en el inico del movimiento son la base sobre la que hay que girar por su sencillez, su logica aplastante y por el enorme consenso que producen. Ahora bien, despues de mas de dos meses desde aquellas propuestas que tenñia el respaldo de la mayoria de la población ni una sola ha sido planteada en el congreso. Se han tocado en breves discursos mediaticos y como forma de atraerse hacia si votantes, nada mas.

    Reconozco pues que poco despues, debido a que por primera vez cualquier buena idea era escuchada, surgieron multitud de proyectos e ideas nuevas que, aunque buena parte de ellas son logicas y es viable su discusion en el futuro, no podían formar parte de la intencion del colectivo a corto plazo. Pero eso cambió, las propuestas sobre la dacion de pago, la regulacion mercantil, la tasa de transacciones internacionales, la propuesta de subvencion del empleo, las propuestas de formacion de asambleas ciudadanas constituyentes, la propuesta de transparencia politica, la propuesta de presupuestos publicos de financiación de partidos, la propuesta de auditorias publicas a partidos e instituciones, las propuestas de regulacion fiscal, la propuesta de la no prescripcion de los cargos por corrupcion y evasion de impuestos… ¿son propuestas radicales alejadas de la sociedad?

    Creo por tanto que si la población entiende que se ha radicalizado el movimiento es porque la acaparacion de los medios de «información» a creado un brecha de las que es muy dificil protegerse. Cuando se realiza una campaña publicitaria tan grande es complicado dejarse oir. De todo esto sabemos mucho sobre como se manejan e influyen en politica personajes como Rupert Murdoch. Sabemos lo que se hace al otro lado del atlantico porque lo vemos con perspectiva, tratemos de ver esto también.

    Estoy de acuerdo en lo que ha contestado usted en algun comentario sobre el origen de la seguridad social o el subsidio por desempleo, como conocedor de la historia usted sabrá mejor que yo que años atras durante la republica ya existia un modelo precario de seguridad social (heredero de la primera republica y copiado del sistema bolchevique) que consistia en subsidios de baja en funcion a una recaudacion comun profesional. Con los años las ideas fueron mejorando y el General Franco adoptó una medida similar pero ya ideada por Bismark como usted bien dice. Solo queria recordarlo. Esto me sirve para decirle que en este movimento estamos deseando que las personas con pensamientos de derecha se acerquen a aportar pues sus ideas tambien son validas para hacer un mundo mejor. No consiste en hacer un mundo de izquierdas sino en hacer un mundo mejor y en el que quepamos todos.

    Dice usted que nos alejamos de la realidad y que somos un poco radicales. Bueno yo le contestaria que para la masa exclava de la sociedad de consumo somos radicales, para las generaciones que vivan dentro de cincuenta años seremos conservadores en exceso. El cambio del sistema economico a uno sostenible de verdad es la unica solucion para una sostenibilidad financiera pero sobre todo medioambiental. Podemos seguir ejemplos de empresas como Gilette que en dos años han sacado al mercado 5 productos iguales epro distintos cuyas piezas consumibles no son compatibles entre si. O podemos seguir participando en la obsolescencia programada porque es lo que demandan los «mercados» y la publicidad mediatica. Cuando rescatemos a las personas de la tele y la publicidad para comenzar a ser criticos con la sociedad en la que vivimos, nos llamareis conservadores.

    1. En primer lugar, gracias por tu comentarios. Si te parece, teniendo en cuenta que tu texto es largo y denso, vamos a ir párrafo por párrafo.

      Sobre el primero te diré que es verdad que esas ideas tuvieron el respaldo de la sociedad, y así lo indico en casi todos mis artículos sobre el 15M. Sin embargo, los Indignados no han sabido canalizarlas. En lugar de orientar ese consenso existente hacia una ILP (Iniciativa Legislativa Popular) o hacia reuniones con los líderes políticos, han preferido quedarse en la calle a protestar. Ese gusto por la protesta ha llevado a dos consecuencias: la radicalización de esas ideas iniciales, que ahora aparecen difuminadas bajo gruesas capas de ideología antisistema, y la falta de tolerancia para con los políticos, que han respondido con la misma moneda. En lugar de ir al Congreso con las firmas necesarias para una ILP, o de ganarse el respaldo de algunos políticos para que ellos dirijan los cambios, han preferido quedarse en la calle y denigrar a los políticos (dicho sea de paso que algunos se lo merecen).

      Al segundo párrafo le dedicaré menos palabras. Simplemente responderte que las que enumeras no son ideas radicales; las ideas radicales del 15M a las que me refiero son otras, no las que indicas.

      No estoy de acuerdo con el tercer párrafo. Si bien es cierto que ha habido manipulación por parte de algunos medios (también los ha habido favorables al 15M), no es menos cierto que ha habido radicalización en el 15M. Buena parte de la sociedad no aguanta más a los Indignados, eso es un hecho. Y no sólo es la radicalización, sino el empeño por estar todo el día en la calle. La protesta estuvo bien los primeros días, pero no se puede estar constantemente tomando la calle porque eso puede complicar el día a día de muchas personas. Resumiendo: o haces una revolución en pocas semanas o construyes un movimiento estructurado, pero jugar a ser algo intermedio es absurdo y calcinante para la gente. Una revolución no se dedica a pedir cambios, sino que tumba a los que están en el poder y cambia el sistema. Mientras que un movimiento estructurado tiende más a dialogar y a llegar a acuerdos que a salir a la calle. El 15M no es ni una cosa ni la otra, y eso es un error.

      El cuarto párrafo es el que más enjundia tiene. Vaya por delante que no me considero de derechas; quizás en algún aspecto si, pero en otro miro más hacia la socialdemocracia. Ni yo me aclaro con mi ideología, como puedes ver, pero etiquetarme en la derecha es dar una definitición muy pobre. La prueba de que no soy de derechas es que alguien de derechas no habría escrito el primero de los artículos que publiqué (y puede que tampoco los demás). La derecha ha pasado olímpicamente del 15M. Lo ha mirado con desdén, les ha puesto la etiqueta de «perroflautas» y ha seguido a su rollo. Quizás por eso el 15M haya acabado siendo algo más bien de izquierdas: la derecha ha pasado. Por todo ello, no creo ya en un 15M con gente de distintas ideologías (aunque sería lo ideal). El desprecio de la derecha lo ha convertido en un movimiento con predominio de izquierdas.

      En lo que respecta al quinto párrafo, informarte que no hablaba de eso cuando me refería a alejarse de la realidad. No me cabe duda de que el consumismo tiene su peligro, y tampoco dudo de la importancia de una economía respetuosa con el medio ambiente. Creo que ambas cuestiones son claves en la agenda de la humanidad. Ahora bien, yo me refería a la reacción tras el 22M y también a las consecuencias del éxito inicial.

      Lo dicho, gracias por el comentario.

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