El tiempo es el peor enemigo


Tras el despido, la vida del nuevo desempleado se convierte en un inmenso mar de tiempo que el individuo no sabe cómo administrar. La búsqueda de empleo es, en sí mismo, un trabajo. Sin embargo, tras las primeras semanas, las personas comienzan a perder la esperanza. Es entonces cuando se dan cuenta de que les sobra el tiempo, de que no saben que hacer. Los minutos y las horas se hacen eternos, insoportables. Así describe esa situación el autor en la página ciento setenta: “Cuando se pierde el empleo y el trabajador está forzosamente alejado de la fábrica, la oficina o cualquier otro recinto de trabajo, desaparece también el horario habitual. No hay que fichar a la entrada, no hay tiempos de descanso para almorzar, tampoco suenan ya las sirenas para anunciar el fin de la jornada. El tiempo libre es ahora prácticamente ilimitado, pero esa nueva dimensión del tiempo de ocio es un regalo envenenado porque los parados no tienen posibilidad material y psicológica de utilizarlo”.

Esta primera parte del cuarto capítulo se nos muestra dividida en tres epígrafes: Las horas que pasa el desempleado en casa, Las calles como universo del parado, y Recintos donde matar el tiempo. En la página 175 nos encontramos con el cuadro 17. Bajo el título Empleo del tiempo por las mujeres y hombres en Marienthal el autor nos ofrece datos del famoso estudio de Paul Lazarsfeld, Marie Jahoda y Hans Zeisel (Los parados de Marienthal). Además de esa investigación, Díez Espinosa recurre a muchos otros trabajos para elaborar su libro. Estos son los que utiliza en el capítulo que nos ocupa: Men without work. A report made to the Pilgrim Trust, Empleo y desempleo. Un análisis socio-psicológico, Los parados de Marienthal (Paul Lazarsfeld, Marie Jahoda y Hans Zeisel), The Unemployed Man. A social study (Wight Bakke), The Age of the Dream Palace. Cinema Society in Britain, 1930-1939 (Jeffrey Richards). Entrando de lleno en el apartado literario, destacaremos las siguientes obras y autores: de Hans Fallada ¿Y ahora qué?; de Marcel Aymé La calle sin nombre; de George Orwell Sin blanca en París y Londres, El camino de Wigan Pier, y ¡Venciste Rosemary!; de Leonhard Frank Von drei Millionen drei; de Ferenc Körmendi Aventura en Budapest; de John Boynton Priestley Un héroe maravilloso, Londres los separa, y El callejón del ángel; de Egon Erwin Kisch El paraíso norteamericano; de Erich Kästner Fabian, Historia de un moralista; de James Farrell El día del juicio; y de Maxence van der Meersch Cuando enmudecen las sirenas.

Bibliografía:

[1] El desempleo de masas en la Gran Depresión. Palabras, imágenes y sonidos; José Ramón Díez Espinosa – Valladolid – Universidad – 2006.

La notificación de despido


“Aunque a veces puede producirse de manera sorpresiva y con efectos inmediatos, el despido suele ser el último eslabón de un proceso de degradación paulatina en las condiciones de trabajo; primero la reducción de la jornada de trabajo y del salario; luego los periodos intermitentes de paro; por último, el despido definitivo”. En estas líneas, el profesor Díez Espinosa, nos describe el proceso por el cual un trabajador pasaba a convertirse en un desempleado más. Como bien se indica en la cita anterior, las tres fases enunciados eran las propias de un despido progresivo; sin embargo, una persona también podía perder su puesto laboral de manera fulminante.

El epígrafe se inicia con un fragmento de la novela Fabian. Historia de un moralista, obra E. Kästner. En el se nos narra como el protagonista pierde su empleo: “Muy señor nuestro: la empresa se ve obligada a comunicarle su despido en el día de hoy”. Jakob Fabian no deja de ser, al fin y al cabo, uno entre tantos miles de personas que, tras ser despedidos, pasan a engrosar las filas de los desempleados. Se trataba de un fenómeno común que no pasa desapercibido para la literatura de los años treinta.

Además de las abundantes citas en torno a la novela de E. Kästner, el autor recoge también más ejemplos sacados de otras obras del la época. En las páginas que siguen a este inicio del capítulo volvemos a encontrarnos con las protagonistas de I. Keun, Gisela y Dorin, en Gilgi, una de nosotras y La muchacha de la seda artificial. No obstante, la literatura en torno al despido femenino no se agota con estos dos personajes; Aventura en Budapest, de F. Körmendi, nos relata como Joli Kelemen se convierte en desempleada.

El despido, como bien indica Díez Espinosa en su obra, no entiende de géneros; y, permítanme añadir algo, tampoco de fronteras. En las páginas que siguen al desempleo femenino, el autor nos brinda una amplia recopilación de novelas que abordan la perdida del puesto laboral desde las más variopintas perspectivas. Ante el lector circulan personajes como Karl Lakner en Karl e il XXº secolo, de R. Brunngraber; Franz Biberkopf en Berlin Alexanderplatz, de A. Döblin; Hans Pinneberg en ¿Y ahora qué?, de H. Fallada; Josias Oykroad en Los buenos camaradas, de J. B. Priestley. El epígrafe dedicado al despido termina con referencias a dos estudios: Men without work y The unemployed worker.

Bibliografía:

[1] El desempleo de masas en la Gran Depresión. Palabras, imágenes y sonidos; José Ramón Díez Espinosa – Valladolid – Universidad – 2006.