Cómo llegue al flipped learning


Tras seis años como docente, unas circunstancias concretas hicieron confluir mis ideas, casi exclusivamente, en un solo punto. Aunque al principio yo no lo sabía, estaba llegando a la esencia del flipped learning. Si me sigues, a lo largo de los siguientes párrafos te explicaré cómo paso:

Quizá es algo que, como profesor inquieto, llevaba tiempo madurando en mi cabeza. Sin embargo, tengo la sensación de que este curso ha cambiado radicalmente mi forma de entender la labor docente.

Todo comenzó cuando, pasado un mes de primer trimestre, me percaté de que buena parte de mi alumnado de 2º de ESO trabajaba muy poco -o nada- en casa. Eso me llevó a introducir una serie de cambios en la rutina habitual entre octubre y diciembre. Sin embargo, no obtuve una mejora notable de los resultados académicos.

Tenía unos alumnos poco motivados con una asignatura que, todo hay que decirlo, resulta ardua incluso para los más aplicados. A eso hemos de añadir que solo un porcentaje pequeño hacía las tareas y que en los exámenes el número de suspensos se situaba en torno al 50%. Algo novedoso para mí, pues en estos años que llevo dando clase los aprobados siempre han estado por encima del 75%.

¿El problema? Alumnado poco motivado, materia ardua, elevado número de suspensos y poco trabajo en casa ¿La solución? Invertir la clase: explicación en casa y tareas en el aula (flipped classroom) ¿Cómo? Ahora mismo te lo explico:

El gran cambio llegó entre diciembre y enero. Tomé la decisión de hacerles trabajar en clase, de tal modo que al menos los ciento cincuenta minutos semanales -3 sesiones- sirvieran para paliar esa falta de trabajo en casa. Eso requería, como es lógico, “despejar” la explicación. Las nuevas tecnologías me permitieron hacerlo sin problema: YouTube se convirtió, desde ese momento, en el lugar donde se exponían los contenidos, y el aula en el ámbito de trabajo individual o grupal.

Llegados a este punto, conviene aclarar tres cosas:

  1. Hasta el mes de abril apenas di importancia a la calidad técnica de los vídeos. Lo único que pretendía con ellos era liberar el tiempo de clase para poner a mis alumnos a trabajar. Después entendí que, para captar la atención de los estudiantes, es importante dedicar más esfuerzo a ese aspecto.
  2. En diciembre de 2015 no sabía nada sobre flipped learning. Llegué a este sistema de manera intuitiva, por la necesidad de poner a mis alumnos a trabajar en el aula. Solo a mediados de enero descubrí que eso que hacía tenía un nombre y que muchos docentes habían contribuido con su trabajo a su mejora.
  3. A pesar de no practicar flipped learning hasta el mes de diciembre, hay dos aplicaciones que venía utilizando desde comienzos de curso: Quizlet y Schoology. El hecho de que ahora las haya incorporado a mi nueva manera de trabajar no quiere decir que no se puedan utilizar con otros métodos.

Tras un trimestre trabajando con flipped learning, reconozco que estoy satisfecho con los resultados. Quedan todavía varios meses de curso, así que aún no canto victoria. Además, sé que funciona con tres grupos de 2º de ESO ¿Servirá también con otros cursos? ¿Un 4º de ESO, por ejemplo? ¿Y con alumnos de otras características?

Hasta la fecha los resultados han sido satisfactorios. Destacaría, tanto el cambio de actitud de buena parte de mis alumnos, como la mejora del rendimiento académico. Es cierto que, en un primer momento, se mostraron reticentes a adoptar cualquier tipo de novedad. Ahora bien, una vez vencieron esa pereza inicial y, viendo que la decisión del profesor era firme, adoptaron el nuevo sistema.

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Se percataron de que las clases de Historia resultaban más entretenidas así, al tiempo que comprobaron que sus conocimientos aumentaban. Todo esto, como es lógico, tuvo un rápido reflejo en las notas de los exámenes, que subieron una media de 1.43 ptos. en el conjunto de los tres 2º de ESO que tengo. 
Para no extenderme mucho, enumeraré alguno de los datos más destacados:

  • Actualmente solo una minoría de mis alumnos no hace los deberes, mientras que hace unos meses prácticamente la mitad formaban parte de ese grupo. Creo que a eso ha ayudado el hecho de que esas tareas para casa sean ver vídeos en Educanon y practicar con Quizlet; el trabajo con esas aplicaciones les resulta menos arduo.
  • Al margen de los deberes, se ha generado entre algunos de ellos una sana competencia por tener las mejores puntuaciones en las distintas pruebas que te plantea Quizlet. E, insisto, eso no son deberes, son ratos que dedican libremente a competir entre ellos.
  • Gracias al tiempo que dedican en el aula a trabajar, casi han desaparecido de los exámenes las notas inferiores al dos. Al menos esos alumnos que no hacen nada en casa, y que antes sacaban notas cercanas al uno, son ahora capaces de responder y obtener puntuaciones algo mayores.
  • En la línea de lo anterior, cabe destacar que ese fenómeno se ha producido también con aquellos que estaban en torno al tres y medio. En esos casos, la inmensa mayoría está ahora por encima de cuatro y medio.
  • Los alumnos que ya aprobaban también han experimentado una ligera mejora en sus calificaciones. Ahora bien, no es tan significativa como la de los que suspendían. En cierto modo es lógico, pues estos ya dedicaban bastante tiempo a trabajar en casa. Para ellos el único cambio ha sido cierta libertad para organizar su tiempo de clase y, sobre todo, la sensación de que las sesiones han pasado de ser algo aburrido a ser medianamente entretenidas.

Seguiré escribiendo sobre mi experiencia con flipped learning. Por si es de tu interés, dejo aquí tres enlaces a tutoriales hechos para que mis alumnos entiendan cómo se usan Quizlet, Schoology y Educanon.

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