Economía, sociedad y cultura en la Unión Soviética


La Nueva Política Económica (NEP)

Durante los primeros años de régimen soviético se hizo patente la incapacidad de los líderes bolcheviques para llevar a cabo su programa en Rusia: el país no estaba, ni mucho menos, preparado para semejante cambio. El escaso desarrollo del capitalismo en aquel territorio hacía prácticamente imposible implantar en ellos un sistema económico de tipo socialista.

(Vladimir Illich Ulianov Lenin, Obras completas) “Sabemos muy bien que el proletariado ruso está peor organizado y menos preparado intelectualmente para esta tarea que las clases trabajadoras de otros países… Rusia es un país agrícola, uno de los más atrasados de Europa. El socialismo no puede imponerse de forma inmediata en Rusia; pero el carácter campesino del país puede conducir, como se demostró en los acontecimientos de 1905, al desarrollo de una revolución democrático-capitalista en Rusia y convertirla en el prólogo de una revolución socialista de ámbito mundial…”

Además, a esta incapacidad para llevar a cabo su propio programa, a los líderes bolcheviques les surgió un problema más: el descontento de la población ante las medidas impopulares que ellos tomaban. De esta manera, los levantamientos se hicieron cada vez más frecuentes, y con ello también el desarrollo y endurecimiento de los mecanismos de represión. Entre los levantamientos que se produjeron en los años de consolidación bolchevique en el poder, destaca, por su carácter simbólico, el de la marinería del Kronstadt (1921):

(Arenga de un marinero del Kronstadt) “Camaradas, mirad a vuestro alrededor y veréis que estamos metidos en un fangal espantoso. U grupo de burócratas comunistas que, bajo la máscara de su comunismo, han anidado en lo más alto de nuestra república, son los que nos han empujado a este barrizal”.

(Gool, Tujachevski) “Estuve en la guerra cinco años, pero no puedo recordar una carnicería como aquella. No era una batalla, era un infierno. El tronar de la artillería pesada duró toda la noche, y alcanzó tal magnitud que todas las ventanas de Oranienbaum saltaron en pedazos. Los marinos luchaban como bestias salvajes. No puedo comprender de dónde sacaron tanta fiereza. Hubo que tomar al asalto los edificios en que se atrincheraron…”

Ante ésta situación, los dirigentes soviéticos no tuvieron más remedio que dejar para más adelante sus planes y elaborar nuevos programas económicos: una serie de medidas de urgencia que se mantuvieron vigentes casi diez años. En un principio, durante el enfrentamiento civil, se desarrolló el “Comunismo de Guerra”, que trataba de adaptar la economía del país a la penosa situación en la que éste se encontraba y sostener el conflicto contra los “blancos”. Sin embargo, la política económica que marcó esa época fue, sin lugar a dudas, la NEP; una alianza de los bolcheviques con el capitalismo para poder llegar con garantías a una economía de tipo socialista:

(Vladimir Illich Ulianov Lenin, Discursos: la NEP) “Esperábamos fundar industrias estatales y organizar la distribución de una producción nacionalizada sobre bases comunistas en un país intrínsecamente pequeño-burgués. Los hechos han demostrado que estábamos equivocados. Se requiere una sucesión de periodos transitorios, como el capitalismo de Estado y el socialismo, para preparar el terreno, a lo largo de muchos años de trabajos previos, para el advenimiento del comunismo (…) No importan ya las dificultades, ni los obstáculos por vencer, ni cuantas complicaciones trae consigo; lograremos encauzar esta Rusia de la N. E. P. para convertirla en la Rusia socialista (…) el capitalismo es un mal en relación con el socialismo. El capitalismo es un bien en relación con el período medieval, en relación con la pequeña producción, en relación con la burocracia ligada a la fragmentación de los pequeños empresarios… Debemos utilizar al capitalismo… como cadena de transmisión entre la pequeña producción y el socialismo…”

Ésta se regía en base a tres principios:

– Poner fin al aislamiento internacional.

– Recuperar económicamente al campesinado.

– Reactivar la economía de la Unión Soviética partiendo de la agricultura.

Los planes quinquenales

A partir de 1929 la política económica soviética volvió a experimentar un profundo cambio: el periodo de la NEP había llegado a su fin, la URSS estaba preparada para el socialismo. Se trataba de alcanzar tres objetivos:

– La rápida industrialización del país; tenía como fin responder a los posibles ataques de las potencias imperialistas.

– La intensa reforma de la agricultura; plasmada en la colectivización de la tierra, la adecuación de la producción a las necesidades del Estado, y la exportación de cereales con el fin de obtener divisas.

– La total y exclusiva planificación de la economía por parte del Estado, que era el encargado de asignar los recursos dedicados a las distintas tareas productivas.

Sin embargo, para llevar a cabo este magno proyecto y vencer la más que previsible oposición, los dirigentes soviéticos tuvieron que utilizar tres instrumentos: la coerción, la propaganda y la represión. De esta manera, en vísperas de la II Guerra Mundial, podemos señalar los siguientes logros y fracasos de los planes quinquenales:

– Transformación económica de la Unión Soviética.

– Transformación social del país.

– Desarrollo de un nuevo marco de gestión: el Estado. El Gosplan, institución creada para tal fin, era el encargado de controlar los medios de producción y distribución, y los niveles de renta.

– Utilización de instrumentos que favorecían el desarrollo de los planes: propaganda, figura del trabajador ejemplar, mano de obra sana e instruida, disciplina en el trabajo (supresión de las huelgas y los sindicatos)…

– Alto coste social y humano del proceso.

A modo de balance habría que señalar que se trató de una transformación radical de la estructura económica de la Unión Soviética llevada a cabo mediante un intenso proceso industrializador –centrado en la industria pesada-, especialmente significativo en un determinado número de núcleos industriales. Se apreció, pues, un elevado crecimiento de la renta nacional, lo que contrastó con un contexto internacional adverso.

El campesinado

En el caso concreto de la agricultura, los planes quinquenales se centraron en la colectivización de la tierra, bien fuera mediante la instauración de koljos –comunas campesinas- o soljos –comunas estatales-. Los objetivos de esta política eran fundamentalmente dos: la erradicación de los kulaks, y el aumento de la producción de grano mediante un amplio programa de mecanización de la actividad agrícola. Sin embargo, la cuestión de los kulaks, la incompatibilidad entre éstos y el bolchevismo, se rastrea ya desde los primeros años de régimen soviético:

(Vladimir Illich Ulianov Lenin, Obras completas) “Los kulaks son enemigos irreconciliables del Gobierno soviético. O los kulaks exterminan a una masa considerable de trabajadores, o éstos, sin compasión, aplastan la insurrección de esa rapaz minoría kulak del pueblo frente al gobierno de los obreros; no puede haber término medio”.

No obstante, Stalin encontró una férrea oposición a su programa entre las clases campesinas. Esta fue duramente reprimida. Muchos fueron deportados, otros ejecutados, y la gran mayoría murió de hambre, pero a pesar de todo el plan del Estado salió adelante. El balance de este proceso de colectivización agraria es bien sencillo:

– A la larga se produjo un gran crecimiento de la producción, lo que permitió al Estado exportar el grano sobrante y conseguir así divisas.

– El desarrollo de este sistema tuvo un alto coste social, plasmado en protestas campesinas, hambrunas y actuaciones represivas.

También se aprecia un alto coste económico durante los primeros años, fruto de la crisis que estos hechos desataron.

Inteligencia y alfabetización

En lo que al nuevo sistema sociocultural se refiere, hemos de destacar en primer término el dominio –casi monopolio- del realismo socialista en el campo artístico. Este movimiento cultural se caracterizó por:

– Propagar la ideología del régimen.

– Dar culto a través de sus creaciones a la personalidad de Stalin.

– Elaborar un cine de carácter documental y testimonial.

A todo aquel intelectual que no comulgase con las ideas del partido no le quedaba más remedio que el exilio, el olvido o la muerte.

La gran campaña para eliminar el analfabetismo fue, en éstos primeros años de experiencia bolchevique, otro de los pilares de la política cultural soviética. El avance en materia educativa fue más que notable:

– Se ofreció una escolarización gratuita durante los primeros cursos.

– El país experimentó también un importante crecimiento en el ámbito de la secundaria y en el universitario. Como nos muestra Stefan Zweig, el afán por saber, por la instrucción del proletariado, inundó Rusia desde los primeros momentos:

(Stefan Zweig, El mundo de ayer) “Los maestros conducían a niños mofletudos a través de las salas, los comisarios de arte explicaban la obra de Rembrandt y de Tiziano a campesinos que los escuchaban un tanto cohibidos: cada vez que se les indicaba un detalle, levantaban tímidamente la mirada bajo sus gruesos párpados. Tanto en éste como en todos los demás casos, ese esfuerzo puro y honrado de sacar al “pueblo” del analfabetismo de la noche a la mañana y llevarlo directamente a la comprensión de Beethoven y de Vermeer encerraba un cierto toque de ridículo (…) En las escuelas, a los alumnos se les hacía pintar cosas absurdas y extravagantes y en los bancos de niñas de doce años se veían obras de Hegel y de Sorel; cocheros que aún no sabían leer del todo tenían libros en las manos, simplemente porque eran eso: libros, y libros quería decir “instrucción”, es decir, el honor y el deber del nuevo proletariado”.

– Todo esto se complementó con las organizaciones juveniles del Estado, que se ocupaban de organizar el ocio de los más jóvenes al tiempo que les adoctrinaban en la ideología del régimen.

Urbanismo, demografía y estructura social

En esos años el país fue víctima de un rápido y mal organizado proceso de urbanización, que llevó a muchas personas a vivir durante años hacinadas en alojamientos pequeños y mal acondicionados.

En lo relativo al comportamiento demográfico de los soviéticos, hay que señalar su debilidad durante éstos primeros años de socialismo. Los sucesos nefastos – hambrunas, guerras y represión- y la política antinatalista del Estado –regulación del aborto, aprobación del divorcio e incorporación de la mujer al mundo laboral- contribuyeron de manera importante a la debilidad del sistema demográfico de la Unión Soviética. Sin embargo, a partir de 1930, con la relativa normalización de la situación político-militar y el viraje pronatalista del Estado, la tendencia se invirtió.

En los años anteriores a la II Guerra Mundial, la composición social de la Unión Soviética varió notablemente en relación con la época de Nicolás II. En cierta medida esto tuvo su origen en los intensos cambios económicos y políticos que experimentó la nación; es decir, el proceso de industrialización, que exigía un número mayor de obreros, y el desarrollo de una nueva burocracia. Se aprecian, pues, dos cambios fundamentales:

– El descenso de la población dedicada a labores campesinas a favor del grupo de los obreros industriales.

– La aparición de una élite dirigente –inteligentsia- que, ocupando los puestos del funcionariado y dedicándose a las profesiones liberales, sustituyó a la antigua burguesía.

Bibliografía:

[1] Historia Universal Contemporánea II; Javier Paredes (Coord.) – Barcelona – Ariel – 2004.

[2] Obras completas; Vladimir Ilich Lenin – Madrid – Akal – 1975.

[3] La guerra del mundo: los conflictos del siglo XX y el declive de occidente (1904-1953); Niall Ferguson – Barcelona – Debate – 2007.

[4] El mundo de ayer. Memorias de un europeo; Stefan Zweig – Barcelona – El Acantilado – 2002.

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