La ruptura de la homogeneidad política: nacionalismo serbio y elecciones republicanas I

La especial configuración político-territorial de la Federación Yugoslava guardaba una estrecha relación, por fuerza, con la crisis. Sabrina P. Ramet ha llamado al respecto la atención sobre un fenómeno singular: en el régimen de Tito la «pluralidad ideológica», casi inexistente, se vio relativamente compensada por una «pluralidad regional» que tenía su origen en una notabilísima descentralización administrativa. Con el avance de la crisis del sistema, los conflictos entre las élites de las repúblicas -que no eran en modo alguno nuevos- adquirieron una clara preeminencia dentro de la propia Liga de los Comunistas de Yugoslavia. En este marco, los enfrentamientos ideológicos, de importancia marginal, se vieron visiblemente arrinconados por los enfrentamientos «nacionales».

José Carlos Lechado y Carlos Taibo, Los conflictos yugoslavos, p. 53.

La evolución del sistema yugoslavo durante los años sesenta I

El desarrollo socioeconómico de las repúblicas continuó siendo muy dispar. Esta evolución diferenciada no puede valorarse sólo en términos de inversiones fijas, de participación de la producción manufacturera de los territorios en el total de la Federación o de volúmenes de exportación. Sabrina P. Ramet da numerosos ejemplos, igual de significativos que los económicos: en 1972, Croacia y Eslovenia, con el 29% de la población total del Estado yugoslavo, publicaban el 44% de los periódicos de todo el país y desde su territorio emitían el 46% de las emisoras de radio. Kosovo, con el 7% de la población global, tenía el 2,7% de los cines, sólo disponía de un diario en lengua albanesa y dos emisoras de radio de las 174 existentes en el país.

Ricardo Martín de la Guardia y Guillermo Pérez Sánchez, Europa balcánica. Yugoslavia, desde la Segunda Guerra Mundial hasta nuestros días, p. 37.