Sionismo: radiografía de un concepto demonizado IV

En noviembre de 1917, en medio de la enorme convulsión geopolítica de la Gran Guerra, el sionismo obtuvo el primer compromiso internacional relevante a favor de sus aspiraciones: la Declaración Balfour, a través de la cual el gobierno británico hacía suya y garantizaba su apoyo a la idea de crear en Palestina «un hogar nacional para el pueblo judío», sin perjuicio de «los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías» en aquel territorio. Es, desde luego, un compromiso ambiguo, contradictorio con las promesas hechas casi simultáneamente a los árabes para espolear su rebelión antiturca, y concebido por Londres más que nada para asegurar su futuro control sobre Palestina, frustrando toda aspiración francesa sobre el territorio.

Varios Autores, En defensa de Israel, p. 91.

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