En la mitología egipcia, el hijo de Ra es conocido como Atum. Atum es considerado el dios creador y el aspecto más antiguo de Ra. En algunos relatos, Ra se crea a sí mismo como Atum al principio de la creación. Es importante tener en cuenta que la mitología egipcia tiene diferentes versiones y variaciones, por lo que en algunos relatos podrían mencionarse otros nombres como hijos de Ra, como Shu y Tefnut.
Ra era una de las deidades más importantes en la mitología egipcia. Era considerado el dios del sol y del cielo, y se le atribuía un papel fundamental en la creación y el mantenimiento del universo. Ra era representado de diversas formas a lo largo de la historia egipcia, pero generalmente se le representaba como un hombre con cabeza de halcón, coronado con el disco solar y el uraeus (una serpiente sagrada) en la frente.
Ra era adorado en todo Egipto y se le atribuían numerosos poderes y atributos. Era considerado el rey de los dioses y se le llamaba «Padre de los dioses». También se creía que Ra era responsable del ciclo diario del sol, navegando por el cielo durante el día y viajando por el inframundo durante la noche.
Como dios del sol, Ra simbolizaba la luz y la energía vital. Se le consideraba el dador de vida y se le asociaba con la fertilidad y el renacimiento. Además, se creía que Ra protegía a los faraones y les otorgaba su autoridad divina para gobernar.
A lo largo del tiempo, Ra se fusionó con otros dioses solares en el panteón egipcio, como Amón y Atón, creando diferentes sincretismos y reinterpretaciones de su culto. Sin embargo, Ra mantuvo su prominencia y relevancia a lo largo de la historia egipcia, y su adoración continuó hasta el declive de la civilización egipcia antigua.